domingo, 16 de octubre de 2011

La desobediencia, ventana para el desarrollo de otros trastornos psicológicos



Las personas somos entes sociales, construimos un aprendizaje social basado en reglas y normas reguladas por la familia y la comunidad. En el mejor de los casos, durante la niñez, se van estableciendo los límites que en sí, ayudan al individuo a generar comportamientos que tienen el fin de autorregularse. Este proceso se conoce comúnmente como el dominio de sí mismo, el cual regula la forma en que nosotros interactuamos con nuestro ambiente y los seres que coexisten en él. Gracias a los procesos de autoregulación, es que se generan habilidades para enfrentar la frustración, ansiedad, enojo y otras emociones que tienden activar nuestra conducta tratando de mitigar su presencia, o compensar la necesidad de ejecutarlas, y es así como en términos generales, obtenemos dominio de nuestro sentir y evitamos actuar de manera irracional, tempestiva o impulsivamente.



Es decir, si un niño(a) durante la edad de 2 a los 5 años se encuentra en un ambiente donde las reglas no se encuentran establecidas claramente, entonces el aprendizaje de sus procesos de autoregulación, serán aquellos que use para obtener cosas, es por eso que muchos niños que viven en ambientes no estructurados se vuelven niños que tratan de manipular a las personas y su ambiente, manejando su frustración de manera interna, y es aquí, en este proceso de adquisición, donde los niños y niñas inician una autoenseñanza inapropiada de su autoregulación.



Para resumir esta parte, entendamos que si los niños tienen ambientes estructurados donde se les está enseñando a seguir instrucciones, su desarrollo de la autoregulación se dará de manera natural, y a los niños que no viven en ambientes donde tengan que presenciar este tipo de educación, tenderán a manipular y a no desarrollar su autoregulación de manera correcta. Es importante señalar que siempre los extremos son inapropiados, no podemos tener ambientes sumamente rígidos ya que esto alimenta la presencia de conductas obsesivas y ritualistas, mientras que un ambiente en ausencia total de la disciplina, se generan conductas de ingobernabilidad y patológicamente manipuladoras.



¿Qué sucede cuando estas reglas no son enseñadas durante los periodos de la infancia?, entramos en una carrera que intenta satisfacer todas estas necesidades en la adolescencia, y es cuando muchos trastornos conductuales se empiezan a establecer como patrones diferenciados, es decir, ya inicia su constitución como una reacción natural por parte de la persona, y difícil de modificar, afectando su adaptación y aceptación social. Estas conductas las establecen lo adolescentes como una consecuencia de autocontrol y gobernabilidad hacia el adulto, lo que comúnmente conocemos como rebeldía, trayendo conductas de autodestrucción que pueden ser sumamente dañinas y generando como consecuencia una personalidad disocial.



El trastorno disocial, o también conocido como trastorno antisocial de la personalidad, se caracteriza por la presencia de patrones conductuales que muestras un desprecio dirigido a los demás, o a las actividades que realizan dichas persona, muchas veces matizados por crear violencia y confrontación. Es decir, es un pleito establecido, sin argumentos claros, contra cualquier autoridad, de los cuales generalmente finalizan en hechos violentos. Estos patrones en la adolescencia van practicándose de manera constante hasta que estos se establecen como los primeros abordajes para solucionar problemas en la edad adulta. Eso no quiere decir, que si no se desarrollaron buenos modelos disciplinarios que favorezcan la generación de conductas de autorregulación en la adolescencia, no podamos modificarlas más adelante. Estas conductas se pueden cambiar en la adolescencia, enseñando, conductas como la expresión emocional, técnicas de relajación y modelos de resolución de problemas, si usted observa de cerca esta solución, verá que estamos corrigiendo el problema antisocial enseñando estrategias de autorregulación. Sin embargo si pasamos a la edad adulta sin estas estrategias, para poderlas modificar, requerimos que el adulto tenga plena disponibilidad para resolverlos, pero ya en esta fase sus comportamientos para resolver problemas se basan casi estrictamente en la manipulación, creando un mundo ficticio para las personas que se encuentran en su entorno y que él solo puede controlar, haciendo más difícil la intervención.



La persona antisocial es una persona que padece un trastorno de índole psiquiátrico observando una conducta impulsiva, irresponsable e ingobernable. Actúa sin tomar en cuenta a los demás. Solamente cumple las obligaciones sociales cuando satisfacen sus fines. No respeta las reglas, costumbres y normas sociales. Se considera libre e independiente.



Además de los factores ya explicados, que dependen de su entorno y educación, encontramos que existen factores de índole genético, hereditarios y también biológicos que pueden contribuir a su establecimiento como la manifestación de procesos químicos anormales en el sistema nervioso y posibles daños en las partes del cerebro que atañen a la toma de decisiones. Otro factor encontrado, son las lesiones generadas de manera secundaria a la ingesta compulsiva de drogas.



Haciendo un análisis de cómo piensa una persona con conductas antisociales, observamos que sus respuestas cognitivas presentan un pensamiento distorsionado, impulsivo y egocéntrico, es decir no tiene autorregulación apropiada. Muchos presentan incapacidad para generar modelos mentales para el análisis de consecuencias de sus actos bajo un esquema social, además de ser muy susceptibles al deseo de obtener recompensas inmediatas que no pueden anticipar sus consecuencias. Beck afirma que los antisociales necesitan sentirse fuertes e independientes y suelen tener creencias básicas del tipo “Si no ataco yo primero, seré la víctima”.



La mejor forma de intervención de estos trastornos, dependerán de la edad en la cual son detectados, por ejemplo, los niños identificados entre las edades de 2 años hasta los 7, generalmente las intervenciones inician con la enseñanza a los padres de cómo crear armonía entre los estilos disciplinarios, estilos de expresión afectiva y modelos de enseñanza positivos. En la edad de 7 a los 14 años, la intervención deberá establecerse en modelos de relajación, resolución de problemas, y expresión emocional, mientras que en la edad de los 14 a los 22 años se emplean esquemas de modificación del pensamiento, junto con habilidades de resolución de problemas y en la edad adulta los modelos de intervención deben dirigirse directamente a la regulación emocional. Muchos de estas intervenciones se pueden beneficiar del manejo de fármacos siempre y cuando una situación orgánica se haya detectado, hay medicamentos moduladores que no requieren de encontrar un daño específico y que nos ayudan a mantener estables las emociones.





Bibliografía



Millon T. (2006) Trastornos de la personalidad en la vida moderna. Editorial Mason, Barcelona.



Varios autores (2005) DSM IV-TR Editorial Mason, Barcelona.



Autor Lic. Victor gonzalez



Rev. 16/11/2011

lunes, 26 de septiembre de 2011

VIDEOJUEGOS: ¿QUÉ JUGAMOS? Y ¿COMO REGULAMOS NUESTRO TIEMPO DE JUEGO?

Una actividad puede ser agradable o desagradable. En cita textual del artículo Los

tiempos de nuestra vida “si este artículo lo intriga, el tiempo que usted dedique a leerlo pasará rápidamente. Será muy lento si usted se aburre”. Esta idea, de que sea agradable o desagradable, le da un valor agregado a lo que hacemos (Damasio, 2002), como jugar un videojuego. Estudios realizados en el laboratorio de Damasio muestran que el cerebro genera imágenes a mayor velocidad cuando experimentamos emociones positivas (quizá sea la razón –señala el autor – de que el tiempo “vuele” cuando nos divertimos) y reduce la velocidad de formación de imágenes durante las emociones negativas. Existen varias razones por las cuáles los videojuegos son atractivos, factores psicológicos como la activación, la novedad, reto, la competencia, diversión, fantasía, y la interacción social son las principales motivaciones para jugar el videojuego.

Contar con horarios específicos para realizar actividades cotidianas, aprender algo e incluso esparcimiento, DE MANERA ESTRUCTURADA (Esqueda, 1981) mediante niveles de dificultad y/o límites de tiempo, son importantes para desarrollar hábitos y destrezas en beneficio de nuestra salud física y emocional.

En algunos estudios, como el de Patrick Rau y su equipo en 2006, en la Universidad de Bejing, se ha encontrado que después de una hora de juego, el tiempo subjetivo que experimenta el jugador comienza a decrecer respecto al tiempo real, es decir, comienza a subestimar el tiempo argumentando que no ha jugado lo que el reloj en realidad marca.

En un estudio parecido sobre el tiempo dedicado a ver televisión se ha encontrado una ironía: la gente que ve una gran cantidad de tiempo, más de lo que planean, incluso es menos gratificante viendo prolongadamente TV. En el estudio de Robert Kubey (2002) los televidentes “fuertes” (más de 4 h diarias) reportaron menor satisfacción que los ligeros (cuando mucho 2 h diarias). Pero, ¿qué es lo que hace de la TV el efecto tan poderoso sobre los espectadores? En parte, la atracción parece la primavera de nuestra biológica "respuesta de orientación". Esta incluye dilatación de los vasos sanguíneos en el cerebro, la ralentización del corazón, y la constricción de los vasos sanguíneos a los principales grupos musculares. Las ondas alfa se bloquean durante unos segundos antes de volver a su nivel básico, que está determinado por el nivel general de excitación mental. El cerebro centra su atención en la recopilación de más información, mientras que el resto del cuerpo permanece quieto.

Los juegos ofrecen escape y distracción; los jugadores aprenden rápidamente y se sienten mejor cuando están jugando, por lo que activa un tipo de gratificación. La evidente diferencia de la televisión, sin embargo, es la interactividad. Muchos videojuegos de ordenador aumentan minuciosamente la dificultad junto con la creciente capacidad del jugador. Uno puede buscar durante meses para encontrar otro de tenis o jugador de ajedrez de capacidad comparable, pero los juegos programados pueden proporcionar inmediatamente un desafío a la habilidad.

Probablemente se haya hablado de adicción, sin considerar las connotaciones estrictamente clínicas de este término, con toda probabilidad quienes mencionan este término no hacen otra cosa que referirse al extraordinario efecto motivador de estos juegos, que podríamos definir como la sensación subjetiva del jugador que le impele a seguir jugando con un juego cuando ha terminado una partida. Ello ha sido definido por los especialistas en videojuegos de las revistas de informática como adicción, si bien constituiría una acepción al significado del término clínico y sería más conveniente hablar de una afición. Estudios recientes han buscado la manera de evaluar esta afición para etiquetarla como un desorden mental, en la clasificación de conductas adictivas del Disorder Stadistic Mental V (DSM V). Sin embargo, los estudios que respaldan tal aseveración son pocos, la investigación es rigurosa y algunos de ellos carecen de datos confiables y válidos para toda la población. El debate continuará abierto…

¿Cuál es el tiempo óptimo de juego según las características del mismo?

El estudio de Wood (2007) examinó las experiencias de pérdida de tiempo entre un grupo de jugadores (n = 280). Datos cuantitativos y cualitativos fueron recolectados a través de una encuesta online. Los resultados mostraron la pérdida de tiempo independientemente de su sexo, edad, o la frecuencia de juego, pero se asoció con las características particulares estructurales de juegos como suc omplejidad, la presencia de múltiples niveles, las misiones y / o altas puntuaciones, el modo multijugador-interacciones. Wood y cols. concluyeron que, para muchos jugadores, perder el tiempo de vista es una experiencia positiva yes una de las principales razones para jugar videojuegos.

Lo que sabemos del tiempo ideal…

No existen muchos estudios que revelen la cantidad ideal del tiempo de juego recomendado. Sin embargo, estudios exploratorios de la Facultad de Psicología de la UNAM (Rodríguez y Narváez, 2007, 2008, 2009) y de la Escuela de Psicología de la Universidad de Quebec, Canadá, (Tobin y Grondin, 2009) indican que, una baja en el rendimiento de tareas atencionales permitiría establecer el momento en el cuál el jugador debe detener el juego para poder realizar otras actividades. Es decir, cuando la atención se centra únicamente en el juego y se pierde la noción del tiempo, entre 50 min.y 90 min. se comienza a subestimar el tiempo, el jugador dirá que ha jugado menos de lo que el reloj marca. Es en este momento donde necesitamos retirarnos del juego y ponernos a hacer el resto de nuestras actividades. Mientras el jugador sobreestime el tiempo, se tieneni ndicios de que su atención todavía se encuentra con la suficiente capacidad para cambiar de actividad sin mayor problema de concentración.

El tip… ¿QUÉ PODEMOS HACER? ,

Las relaciones con los padres y las amistades, que no comparten su afición por los videojuegos se verán afectadas, incluido el límite que tendrán para ellos otro tipo de ocio, digamos como la lectura. Es fundamental que los padres eduquen a los jóvenes desde una temprana edad, no reprimiendo su gusto por los videojuegos pero si, llevando un control, para esto se podrían tomar algunas de estas medidas:

Establecer reglas de tiempo de juego en horarios pertinentes. No jugar antes de ir a dormir, 20 min. antes de descansar apagar la consola.

Las consolas de videojuegos deben permanecer en un sitio común para toda la familia.

Participar en el uso de estos, es bueno jugarcon ellos, de este modo limitamos el poder aislante de los videojuegos, sabemos a que juegan y estamos con ellos (tal vez lo más importante).

Seleccionar un juego apropiado para la edad y criterio del jugador. Para su manejo apropiado, se recomienda la supervisión de un adulto que identifique los criterios establecidos por la empresa. Algunos juegos pueden ser aptos para todas edades, sin embargo, algunos géneros pueden contener altos índices de violencia, por lo que, para su uso, se deberá contar con suficiente criterio y responsabilidad tanto de quién lo juega como de quién lo provee.

Parar el juego cuando el jugador comience a subestimar el tiempo. El procedimiento más sencillo es contar con reloj o cronómetro en mano e irle preguntando al jugador ¿cuánto tiempo cree que ha transcurrido desde que comenzó a jugar? El momento puede variar, sin embargo, Para esto, hay que retirar de la vista el reloj, celular u otro dispositivo que provea de la información del tiempo real de juego.

6)Facilitar alternativasigualmente interesantes: juegos de mesa para toda la familia, lecturas compartidas, salidas interesantes para todos, etc.

No crucifiquemos o pongamos un cartel a los videojuegos, en definitiva es claro que aportan muchas cosas, pero también sin un control de ellos se pueden perder otras más importantes. Video jugar es sano pero hay que hacerlo bien y en familia sería lo ideal.

Para una evaluación más precisa y manejo de tiempo de juego acuda al servicio psicológico especializado.

Por:

Psic. David Rodríguez.

Rev. 26/09/2011

REFERENCIAS:

Esqueda L. (1981) Locus Control y estimación subjetiva del tiempo, Publicación # 17, Mérida, Venezuela.

Damasio A.,(2002), Recuerdos, Scientific American Latinoamericana, N°5, México.

Kubey R. y Csikszentmihalyi M., (2002). Television Addiction IsNo Mere Metaphor, Scientific American, p.p. 1 – 8., USA.

Revista de Psiquiatría Infantil y Juvenil (1992), nº 2, p.p. 106-116, España.

Rau P. y Pen S., (2006). Time distortion for expert and novice online game players, CyberPsychology and Behavior, vol. 9, Issue: 4, p.p. 396-403, China.

Wood, R. y Griffiths, M.D. (2007). playing video games: Is there a relationship to addictive behaviours? International Journal of Mental Health and Addiction, 5,2, 141-149, Holanda.

Tobin S., Grondin S., (2009) Video games and the perception of very long durations by adolescents, Computers in Human Behavior, vol. 25, p.p. 554–559, Canada.

miércoles, 24 de agosto de 2011

EL DIVORCIO, ¿CÓMO AFECTA EL DESARROLLO DEL NIÑO?



En nuestros días, el divorcio es una constante que afecta a muchas familias; múltiples y variadas pueden ser las causas y auque el divorcio se lleve a cabo en las mejores condiciones, es de esperarse que surjan ciertas dificultades.




En matrimonios donde hay hijos, una de esas dificultades es que inevitablemente afectará a todos los miembros que la conforman. Pues la separación, conlleva un impacto directo sobre el mundo emocional y conductual de toda la familia y sobre todo de los menores, debido a que la familia, tal y como el niño la había concebido durante toda su vida, cambiará.




Durante el primer año de la separación, es cuando se dan las mayores afecciones en la vida del niño debido a que todo se reorganiza. Cambios en sus rutinas diarias, la disciplina, los juegos, los amigos, etc. Y por otra parte, suele ser también el periodo más crítico para los padres.




Como proceso, la separación de los padres involucrará una serie de cambios en la vida familiar, que afectarán sin lugar a dudas la vida del menor.




  • - Reducción del ingreso familiar: lo que frecuentemente se traduce

    en cambios de domicilio, escuela y por consiguiente, aumento en el estrés parental.

  • - Reducción del contacto con alguno de los padres: En mayor o menor

    medida, se pierde la relación cotidiana con alguno de los progenitores, por semanas,

    meses e incluso años. Y por ende, la perdida de otros familiares como tíos, primos y abuelos.

  • - Cambios en las conductas de los padres: disminución de la tolerancia,

    disminución en la comunicación y/o mayor supervisión.




La falta de uno de los progenitores en la vida diaria del niño y la añoranza de la familia, tal y como era en un principio, genera fuertes reacciones, no demasiado diferentes a las que siguen a la pérdida de un ser querido.




De ahí, que es obligación de los padres estar atentos a las diversas reacciones que muy probablemente presentarán sus hijos, esto, con la finalidad de minimizar los efectos que el divorcio trae consigo.




Muchos autores coinciden en que estos efectos dependen del nivel de desarrollo del menor y de los conflictos e intensidad de los mismos entre sus padres.




Por lo tanto, experimentar un divorcio traumático puede interrumpir el desarrollo del niño. Hay niños que se quedan estancados en la etapa en la que tuvo lugar el trauma y otros que parecieran haber olvidado las enseñanzas pasadas.



A continuación se presenta una descripción clínica sobre como reaccionan los niños al divorcio de sus padres en función de su edad, propuesta por Wallerstein.




Los niños en edad preescolar presentan un malestar profundo, un alto nivel de ansiedad ante la separación, miedo de que los padres los abandonen, un alto índice de regresiones y una escasa capacidad para entender el divorcio, y por consiguiente, una tendencia para culparse a sí mismo por la separación.




Los niños de edad escolar suelen presentar un nivel moderado de depresión, se preocupan por la salida del hogar de uno de los padres y añoran su regreso, perciben el divorcio como un rechazo hacia ellos y temen verse reemplazados.




Durante la preadolescencia, la reacción al divorcio se suele manifestar mediante la expresión de sentimientos como cólera y la tendencia a culpar a uno de los padres, pudiendo desarrollar también síntomas somáticos.




Los adolescentes, aunque se sienten apenados y con un cierto nivel de ansiedad, en general suelen afrontar mejor el divorcio. Ya que poseen un mejor desarrollo cognitivo y emocional. Aunado a esto, tienen la ventaja de poder contar con el apoyo de sus iguales y de otros adultos en ambientes extrafamiliares, lo que puede aminorar los efectos de la separación y facilitar su reajuste.




Cabe destacar que cada niño puede reaccionar distinto frente a un caso de separación, no obstante, para los padres debe resultar imprescindible el perfecto conocimiento de cada uno de sus hijos. El grado de comunicación que exista entre padres e hijos y el asesoramiento de un profesional que garantice las modificaciones conductuales en los padres; puede ser el arma perfecta para no causar más daño (emocional y/o conductual), del que va a sufrir por la separación en sí, recuerde, la mejor forma de abordar un divorcio o una separación, se encuentra en la forma en que los padres anticipan los cambios a los hijos, comunicar y bajar la ansiedad por la incertidumbre, son las claves para un buen manejo.




Debido a la constante solicitud de nuestros padres de familia, ACC especialistas a creado un servicio de apoyo sin costo que consta de una asesoría por una hora para recibir apoyo en su divorcio o proceso de separación, y así contribuir a que nuestras familias encuentre esta tan esperada reorganización.







REFERENCIAS




Fernández, R. F. y Godoy, F. C. El niño ante el divorcio. Madrid. Pirámide, 2002; 6, 55 – 68.




Figueroa, L. F. Los hijos y la separación de la pareja. Revisado 13 de Mayo, 2011, en http://cursos.puc.cl/medfabuc-1/almacen/1248294190_vvaldes_sec1_pos0.pdf




Menéndez, B. I. Efectos de la separación matrimonial en los niños. Revisado 22 de Mayo, 2011, Clínica Psicológica. Asturias, en http://www.isabelmenendez.com/escuela/separacion.pdf




Autor




Lic. Karina Zamora Muñoz




Rev. 24 Agosto 2011




martes, 9 de agosto de 2011

Me quiero divorciar pero… no quiero que mis hijos sufran




¿Cuántas veces hemos escuchado esto? Hombres y mujeres. Amigos, familiares, compañeros de trabajo o ¿por qué no? nosotros mismos.




Estas personas se debaten en una lucha entre hacer lo correcto o lo incorrecto, al enfrentarse a la posibilidad de una separación de pareja.




En la mayoría de los casos el “MOTIVO” más importante para la disyuntiva son los hijos.




Por tradición se piensa que crecer en familia (papá, mamá y hermanos), es decir la familia convencional es el mejor modo de crecer. Sin embargo, como miembro de una relación de pareja insatisfactoria, la incertidumbre aparece cuando se pretende que “los niños no sufran y tengan una familia” el sentir esto como una responsabilidad por un lado y por otro el propio derecho a contar con una vida en pareja satisfactoria, se convierte en un callejón sin salida.




¿Qué hacer?




Para tratar el primer punto de “Quiero que mi hijo tenga una familia” hay que partir definiendo a la familia como:
Un grupo social formado por individuos unidos por lazos sanguíneos, de afinidad o de matrimonio, que interactúan y conviven en forma más o menos permanente y que en general comparten factores biológicos, psicológicos, y sociales, que pueden afectar su salud individual y familiar. La familia pueden ser tíos, abuelos, cuñados, primos y no estrictamente papá, mamá y hermanos.




Entonces ya no son tan cerradas nuestras posibilidades al tomar una decisión, si contemplamos que si nuestros hijos viven en un ambiente de violencia, considerando a ésta desde el ignorarse mutuamente hasta la violencia física; de incertidumbre de cualquier modo los estamos dañando.




El otro aspecto a tratar es el daño que se les hace a los niños a partir de la separación.




Esto es una realidad que no podemos evadir, los niños se sienten inseguros, ansiosos, angustiados, deprimidos, confundidos y en algunos casos culpables por la separación de sus padres.




Pueden mostrar conductas como: agresividad hacia el padre al cual se le considera culpable de la separación, desobediencia, aislamiento. Esto dependerá de la edad de los hijos, personalidad, entre otros
Visto desde otro punto de vista, podemos entender que cualquier cambio en la estructura familiar, social y psicológica de las personas va a afectar su desarrollo, en este rubro incluso el cambio de residencia por cambios laborales de los padres, cambios de escuela, entre otros; es decir cambios que no necesariamente tienen que ver con la separación sino con la mejoría de las condiciones de vida familiar.




Tomando como referencia lo anterior, tenemos que considerar algunos factores para la toma de decisión, por ejemplo, si la familia de los pequeños que viven actualmente, es una familia que les proporciona lo que ellos requieren para su desarrollo integral, o por el contrario lo obstaculiza. Es decir, realizar una toma de decisión bien pensada, considerando pros y contras del cambio y del seguir así.




En este punto es relevante remarcar que la tarea de los padres, educadores, tutores no es evitarles las dificultades sino proporcionarles las herramientas y recursos emocionales necesarios para que los enfrenten y superen.




Así para tomar una decisión con respecto a la separación o no, es primordial dejarle saber a los pequeños lo siguiente:




  • Explicarles que es un divorcio, reafirmando que este nuevo arreglo NO implica que ellos pierdan a sus padres.

  • Aclararles que es un asunto entre sus padres y solo ellos, y que no tiene que ver con ellos

  • Hacerles sentir que ellos no son culpables y por lo tanto tampoco la solución.

  • Hablar libremente del tema sin juzgar ni criticar sus opiniones

  • Respetar y tomar en cuenta sus opiniones




Siempre un cambio crea un ambiente inestable y de nuevas difícultades, sin embargo, si existe comunicación entre todos, facilitará la transición a una vida basada en el respeto y en la comunicación.




Tomar en cuenta que no siempre se cuenta con la información, conocimiento, experiencia, y sobre todo estado emocional, para manejar este tipo de situaciones, y contar con especialistas que puede enseñara nuevas habilidades de negociación y guíar el desenvolvimiento de la solución buscando que se dañe lo menos posible a los integrantes de la familia, mediante la concertación de acuerdos. La búsqueda de una transición lo mas apacible posible de este proceso tan doloroso es una de las metas fundamentales de un proceso terapéutico. Recuerde que lo desconocido es el motor de la ansiedad y la ante sala a la depresión, brindar elementos de apoyo siempre culminarán en tener mas certidumbre, bajando aquellos factores que se encuentran asociados a las malas decisiones. Buscar apoyo siempre es importante.




Este documento es producto del Diplomado Formación de Terapeutas coordinado por Lic. Cecilia Quero Vázquez.




Elaborado por:




Lic. Andrea Lozano




Debido a la constante solicitud de nuestros padres de familia, ACC especialistas a creado un servicio de apoyo sin costo que consta de una asesoría por una hora para recibir apoyo en su divorcio o proceso de separación, y así contribuir a que nuestras familias encuentre esta tan esperada reorganización.




Lecturas recomendadas




Beyer, R.(2009) Cómo explicar el divorcio a los niños. Un manual para adultos. Ed. Ediciones Oniro.
Gimenez, E(2008) Hablemos de divorcio: Sugerencias para padres que se divorcian. Ed. Paidós




Referencias




Garin, P. B. (1992). Un análisis exploratorio de los posibles efectos del divorcio en los hijos. Psicothema , 4 (2), 491-511.




Orgilés, M., Espada, P., & Piñero, J. (2007). Intervención psicológica con hijos de padres separados: Experiencia de un punto de encuentro familiar. Anales de Psicología , 23 (002), 240-244




Rev 09/08/2011.

lunes, 18 de julio de 2011

Mi niño no atiende, parece que ... Conducta típica de la hiperactividad no me escucha.



En la última década, uno de los problemas mas observados en niños y que la escuela ha empleado de manera más constante es la hiperactividad del niño. Esto no indica que el trastorno sea nuevo, o que estemos teniendo algún tipo de alimentación diferente que haga que nuestros niños sean mas intolerantes, no sigan indicaciones o que no se comporten, mas bien, esta en correlación a que las escuelas son mas observadas, los padres mas atentos y educados, y que nuestras autoridades presten atención a indicadores de abuso en los maestros y sistemas escolares por las practicas disciplinarias que son ejercidas con estos niños.



Muchas veces esta etiqueta diagnóstica es colocada en los niños, no por una apreciación objetiva sino más bien por la incapacidad de nuestros sistemas educativos en enseñar estrategias de control a nuestros maestros, quienes pagan los platos rotos. Por un lado muchos son observados por sus prácticas disciplinarias y por el otro afrontan situaciones de reto para ejercer el control. Es por este fenómeno que muchos mas niños son detectados con estos trastornos. Por eso es muy importante reeducar a nuestras familias, maestros y profesionistas a detectar el problema, diagnosticarlo apropiadamente y ayudar a los padres y maestros a ejercer estrategias de control conductual positivas y efectivas para lidiar con estos problemas.



Hablemos un poco de que es la hiperactivad, trastorno de atención y sus diferentes combinaciones y como se diferencia de un trastorno conductual simple.



Iniciemos con el trastorno de atención, el cual es un síndrome neurobiológico que se caracteriza principalmente por: la inatención (falta de atención y concentración), impulsividad e hiperactividad, síntomas que afectan el desarrollo del niño y la calidad de vida de las personas que lo padecen; particularmente sí este trastorno no es detectado y manejado a tiempo.



Tiene un alto contenido genético, hasta el 80% de los casos con TDAH presentan un familiar con las mismas características que el niños que lo padece; estos síntomas permanecen a lo largo de la vida de las personas, pero tienden a disminuir en frecuencia, duración e intensidad ( Barkey et al.).



Muchos estudios han demostrado que los factores socio ambientales tienen una influencia determinante en que los síntomas se presenten o no en los ambientes educativos y familiares, es decir que influye mucho el ambiente en donde se desenvuelvan los niños siendo determínate que puede hacer que el problema no se agrave y que se puedan prevenir la aparición de otros problemas o trastornos más graves. (Biderman et al 1992 y Paul 1991).



En el Manuela de Diagnostico y estadístico de los trastornos mentales (DSM – V) se diferencian tres tipos de trastornos dentro del TDAH:




  • Trastorno con déficit de atención con Hiperactividad Subtipo predomínate inatento.

  • Trastorno de Déficit de atención con Hiperactividad Subtipo predominante hiperactivo impulsivo

  • Trastorno de déficit de atención con Hiperactividad Subtipo combinado ( presenta síntomas de inatención – hiperactividad- impulsividad)




El TDAH se puede presentar de tres formas distintas. Cuando una persona sólo cumple con los síntomas del punto a) entonces es básicamente inatento, cuando cumple los del b) y c) entonces es hiperactivo, y cuando cumple los tres entonces es mixto, o sea que tiene las tres dimensiones.



Un niños con características predominantemente inatento, se caracteriza por qué no saben escuchar cuando se les habla directamente, les cuesta trabajo ponerse en marcha, a menudo pierde las cosas o las olvida. En la escuela no aprende al ritmo de lo esperado. Son niños que por lo general pasan por niños poco inteligentes aunque no lo sean.



Los niños predominantemente hiperactivos – impulsivos, generalmente se mueven de un lugar a otro en momentos inapropiados, se levantan a menudo de sus sillas, acostumbran interrumpir conversaciones. Presenta dificultades para prestar atención a tareas o juegos tranquilos, algunos tiende hablar en exceso, se molestan con facilidad, pueden presentar conductas agresivas como el pegar o insultar.



Presentan problemas para relacionarse con los demás, particularmente porque a veces resulta difícil convivir con alguien que siempre se está moviendo, tiene impulsos incontrolados y no deja de hablar, lo que se traduce en conflictos en el comportamiento en el salón de clases.



Además de estos síntomas es posible que algunos niños presenten un trastorno añadido, por ejemplo el trastorno de aprendizaje; la gran mayoría presenta dificultades académicas que son como resultado de su distracción, impulsividad y comportamiento inquieto.



Otros niños suelen presentar sintomatología propia del trastorno disocial ( presentan problemas de mentiras, conductas que dañan físicamente o provocan daños en propiedades ajenas), otro trastorno puede ser, el negativismo desafiante ( niños que a menudo se enojan, discuten, hace rabietas, se muestra hostiles, desafiantes, rencorosos y vengativo).



Las personas que padecen el TDAH, que no han sido atendidas propiamente, presentan impactos negativos a lo largo de su vida, entre ellos (Thompson, Riggs, Milkulich, Crowley, 1996):



  • Accidentes

  • Violencia intrafamiliar

  • Resentimiento social

  • Mayores posibilidades de caer en la delincuencia

  • Deserción escolar

  • Fracaso laboral


Como saber si nuestro hijo puede presentar TDAH, algo común es que en la escuela los maestros sean los primeros en detectar conductas que esta presentando el niño en el horario de clase. Como segundo paso esta el acudir con un profesionista quien sea responsable de realizar una valoración psicológica para valorar su conducta, rendimiento académico, su estado emocional, etc.



Una vez terminado el proceso de valoración el trabajo se inicia con los padres, profesionales y los niños, proporcionando información sobre el trastorno, enseñar estrategias de manejo de la conducta, estrategias de comunicación para mejorar la relación padre- hijo/ alumno.



El tratamiento multimodal es una de las opciones terapéuticas más recomendadas, ya que se coordinan de manera simultánea un tratamiento farmacológico (en caso de que sea necesario), psicológico y psicopedagógico. En este proceso intervienen los padres como parte del tratamiento, ya que ellos aprenderán estrategias para afrontar las diversas situaciones, conflictos, conductas que presentan sus hijos y sobretodo tener un mejor entendimiento para apoyar a su hijo.



Bibliografía



Mena Pojul, Nicolau Paul, Salait Foix, Tort Almeida y Romero Roca. (2006), Guía práctica para educadores. El alumno con TDAH. 2.ª Edición. Editorial: Mayo Ediciones.
WWW. APA.ORG.MX.



David H. Barlow. (2001). Psicología anormal. Un enfoque integral. 2ª Edición. Editorial Thomson.



Barkley, Russel. (2002). Niños Hiperactivos: cómo comprender y atender sus necesidades especiales. Barcelona Paidós.



Autor:


Mtra. Psic. Karla Suárez Rodríguez


Especialista en Medicina Conductual.


Rev. 18 de Junio de 2011

jueves, 9 de junio de 2011

El síndrome Asperger



se encuadra dentro de los trastornos generalizados del desarrollo (DSM-IV-Tr). El Síndrome de Asperger es bien conocido por ser una parte del espectro de desórdenes autísticos cuyas características han sido perfectamente descritas por Wing y Gould. El término “síndrome de Asperger” fue utilizado por primera vez por Lorna Wing en 1981 en un periódico médico, bautizándolo en honor a Hans Asperger, un psiquiatra y pediatra austríaco cuyo trabajo no fue reconocido internacionalmente hasta la década de 1990. Fue reconocido por primera vez en el Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos Mentales en su cuarta edición en 1994 (DSM-IV).



Características



Las personas neurotípicas o no-Asperger poseen un sofisticado sentido de reconocimiento de los estados emocionales ajenos (empatía). La mayoría de las personas son capaces de asociar información acerca de los estados cognitivo y emocionales de otras personas basándose en pistas otorgadas por el entorno y el lenguaje corporal de la otra persona. Las personas con Síndrome de Asperger (SA) no poseen esta habilidad, no son empáticas; se puede decir que tienen una especie de “ceguera emocional”. Para las personas más severamente afectadas puede resultar imposible incluso reconocer el significado de una sonrisa o, en el peor de los casos, simplemente no ver en cualquier otro gesto facial, corporal o cualquier otro matiz de comunicación indirecta. Del mismo modo, el control voluntario de la mímica facial puede estar comprometido.



Es frecuente que las sonrisas “voluntarias” en las fotografías familiares sean una colección de muecas sin gracia. Por el contrario, las sonrisas espontáneas suelen ser normales. Las personas con SA en general son incapaces de “leer entre líneas”, es decir, se les escapan las implicaciones ocultas en lo que una persona dice de forma directa y verbal.Es importante notar, sin embargo, que debido a que es un trastorno con severidad variable, algunos pacientes se aproximan a un nivel de normalidad en sus habilidades de comprensión e interpretación de las señales no verbales. Encuentran particularmente abrumador el contacto ocular y por lo tanto con frecuencia lo evitan. Esta falta de contacto ocular puede llevar a mayores dificultades para interpretar emociones ajenas o en la forma como lo interpretan los demás.Por lo general se suele pensar que las personas afectadas por síntomas autísticos son superdotadas. Sin embargo, y como sucede en el síndrome de Asperger, lo que ocurre es que el cerebro afectado se concentra intensamente en temas específicos, lo cual puede ser interpretado como una cualidad especial. De hecho, esta impresión errónea acerca de la capacidad intelectual ha sido probada en estudios epidemiológicos recientes que demuestran que los individuos con síndrome de Asperger no se diferencian del resto en lo que respecta su cociente intelectual.Un paciente afectado por el Síndrome de Asperger puede, por ejemplo, encontrarse obsesionado por los dinosaurios; otro con los himnos nacionales de los países latinoamericanos; otro con la construcción de modelos de armar, etc. Intereses particularmente comunes entre pacientes son los medios de transporte (por ejemplo los trenes) y las computadoras, tal vez debido a los aspectos de la física, lógica y causa-efecto que comparten estos ámbitos, los cuales no requieren de una interacción social (recuérdese que carecen de empatía, se hallan menos dotados en el ámbito social). Es por ello que Hans Asperger llamó a sus jóvenes pacientes “pequeños profesores”, debido a que pacientes de tan solo trece años de edad conocían su área de interés con el profesionalismo de un profesor universitario.



En términos generales son atraídos por cosas ordenadas. Cuando estos intereses coinciden con una tarea útil desde el ámbito material o social, el individuo con Asperger puede lograr una vida ampliamente productiva. En la carrera por dominar su interés, los individuos con Asperger a menudo manifiestan un razonamiento extremadamente sofisticado, una gran concentración y una memoria casi perfecta.Estas circunstancias conllevan numerosos problemas durante la infancia y la vida adulta. Cuando una maestra pregunta a un niño con Asperger que ha olvidado su trabajo escolar “¿Qué pasa, tu perro se comió tus deberes?”, el niño con Asperger permanecerá silencioso tratando de decidir si debe explicar a su maestra que él no tiene perro y que además los perros no comen papel. Esto es, el niño no comprende el sentido figurado de la pregunta o no puede inferir lo que la maestra quiere decir a partir de su tono de voz, postura o expresión facial. Ante tanta perplejidad, el niño podría responder con una frase totalmente sin relación a lo que se está hablando (como por ejemplo, “¿Ud. sabe que mi papá se compró un nuevo computador?”). Ante esto, y a falta de detección del SA, desgraciadamente la maestra podría concluir que el niño es arrogante, insubordinado o “raro”.Del mismo modo, el síndrome de Asperger puede también causar problemas en la interacción social normal con los padres. Las dificultades para interpretar las sutiles pistas de la comunicación no oral pueden llevar al paciente a conflictos frecuentes e incluso a ser ignorado en sus necesidades básicas.



El niño o adolescente con Asperger con frecuencia se siente confundido porque no es capaz de comprender en qué se equivoca. El resultado final de estas interacciones frustrantes es mayor aislamiento.



Origen



Desde la primera descripción del síndrome, Hans Asperger anotó la semejanza que existía entre los niños afectados y sus padres. Desde entonces se ha reconocido el carácter genético de la condición, aunque se desconocen los mecanismos básicos. Haciendo un análisis de los datos recolectados hasta el momento es muy probable que se trate de una condición poligénica, en la cual la posesión de los alelos menos favorecidos de un conjunto de genes funcionalmente relacionados llevaría a la expresión del síndrome. Los genes probablemente involucrados están asociados con la neurotransmisión monoaminérgica en la región prefrontal y/o las proteínas de “andamiaje sináptico” asociadas a la constitución de circuitos estables durante el proceso del desarrollo neural (como la neurexina). Justamente el carácter poligénico explicaría tanto su variabilidad clínica (lo que se ha dado en llamar el “espectro Asperger”) como la comorbilidad frecuente con el trastorno por déficit atencional, el síndrome de Tourette, el trastorno obsesivo compulsivo y, probablemente, el trastorno bipolar.



Impacto social en adultos



Aunque los adultos con Asperger pueden tener problemas similares, no es normal que reciban el tratamiento que se ofrecería a los niños. Las consecuencias finales de esta condición dependen de la intensidad con que se manifiesta y del grado de aislamiento social en que se han desarrollado. Pueden encontrar dificultades buscando empleo o estudiando diplomados o licenciaturas debido a su poca habilidad para las entrevistas o su baja puntuación en los tests de personalidad. También pueden ser más vulnerables a la pobreza y a vivir sin techo que la población en general, debido a sus dificultades en encontrar y mantener el empleo, la falta de estudios, habilidades sociales limitadas, y otros factores. Si realmente consiguen empleo, pueden ser malentendidos, se pueden aprovechar de ellos, cobrar menos que compañeros sin Asperger, y ser el blanco de abusos y discriminación. Su déficit de comunicación puede hacer que la gente en el trabajo tenga dificultades en entender a la persona con Asperger, y pueden tener problemas con jefes y supervisores. La gente con Asperger puede tener dificultades para mantener relaciones de pareja estables o casarse debido a sus limitadas habilidades sociales. De manera similar a los abusos escolares, la persona con Asperger es vulnerable a problemas en el vecindario, como conducta antisocial y acoso de terceros hacia su persona. Debido a su aislamiento social, se les puede ver como la oveja negra de la comunidad, y por tanto está en riesgo de sospechas equivocadas y cotilleos de otros.Por otra parte, los adultos con Asperger con un compromiso socio-emocional pequeño se casan, obtienen títulos universitarios y mantienen empleos. Su tendencia a utilizar la lógica a menudo hace que la gente con Asperger consiga un nivel muy alto en su campo de interés.



Controversia



Existen varios aspectos del Síndrome de Asperger que son sumamente controvertidos, especialmente en la comunidad de personas diagnosticadas y auto-diagnosticadas Asperger, y en la comunidad de padres de niños diagnosticados como tal. Sin embargo se debe considerar como una patología, dado que es inseparable del sufrimiento y de la dificultad, por conmovedores y atractivos que resulten y es considerada como tal por la Organización Mundial de la Salud.



“Se trata de una enfermedad”



Muchos adultos diagnosticados con Síndrome de Asperger sostienen que estos no son de hecho enfermedades, desórdenes o síndromes en sí, sino simplemente una forma de ser. Este punto de vista está respaldado por el hecho de que las personas con Asperger tienen una expectativa de vida igual al de las personas neurotípicas, porque estas condiciones proveen al individuo con ventajas y desventajas, y también porque los psicólogos han tenido serias dificultades en descifrar las causas, modelos y tratamientos para estas supuestas enfermedades. Sin embargo estos datos también se dan en otras muchas enfermedades que no se cuestionan como tales. Los que proponen estas ideas demandan tolerancia para lo que llaman su neurodiversidad.Los padres de niños diagnosticados con Síndrome de Asperger muchas veces no apoyan estas ideas. La crítica principal es que los proponentes de las mismas son obviamente personas de muy alto funcionamiento que pueden articular sus ideas claramente por escrito, lo cual no es el caso de sus hijos. Nuevos hallazgos relacionados al Síndrome de Asperger. En estudios recientes publicados en la revista Scientific American, se halló el origen a nivel neuronal del Autismo y del Asperger. En estudios realizados por la University of California, se encontró una relación entre el autismo y un nuevo tipo de células nerviosas en el cerebro llamadas neuronas espejo. La función de estas células es permitir la comprensión y asimilación de las emociones y reacciones ajenas. Para establecer la relación, se realizaron mediciones de las ondas Mu en la corteza premotora del cerebro, donde se encuentran las neuronas espejo y que guardan relación con las reacciones en el cerebro ante los estímulos externos. En sujetos neurotípicos, estas ondas caen tanto cuando realizan una acción como abrir y cerrar una mano, como cuando la realiza otra persona. En sujetos con autismo, las ondas solamente caen cuando ellos realizan la acción, no siendo así cuando ven a otro realizarla. Para el estudio se emplearon niños con Autismo de alto rendimiento porque con autistas clásicos no habría garantía de que percibieran siquiera lo que estaba sucediendo. Adicionalmente se utilizaron niños neurotípicos como sujetos de control. Las neuronas espejos son las que permiten al individuo interpretar efectivamente las situaciones alrededor de los otros, es decir, permiten asociar las emociones de los otros con las suyas propias.



¿Se pueden reparar las neuronas?



Este descubrimiento abre una nueva posibilidad de diagnóstico y tratamiento. Los científicos se plantean tres posibilidades de tratamiento con base en este nuevo hallazgo:1) Si se detecta en etapas tempranas la presencia de autismo o de Asperger a través del monitoreo de las ondas Mu en un encefalograma, se pueden iniciar las terapias conductuales de manera temprana (alrededor de los dos años), lo que permitiría obtener mejores resultados.2) El uso de “biofeedback” o retroalimentación biológica. Consiste en mostrar a un niño con Asperger un monitor con el comportamiento de sus ondas Mu. Si el niño tiene las funciones de las neuronas espejos dormidas y no perdidas totalmente, se le puede enseñar a generar una respuesta adecuada a las emociones ajenas.3) Una de las probables razones de las disfunciones de las neuronas espejo es un desequilibrio químico en la corteza cerebral. Se está experimentando con el uso de neuromoduladores específicos que mejorarían el rendimiento de las neuronas espejos. Aunque preliminares, los resultados de dichos experimentos son prometedores.



Trabajo Resumido de Scientifican American, Inc, Noviembre 2006, by Vilayanur S. Ramachadran and Lindsay M. Oberman.




Síntesis por:


Mtra. Psic. Gabriela Gpe. Téllez S.


Rev. 09 de Junio 2011

martes, 24 de mayo de 2011

Secuestros, secuestros, secuestros ¿Qué puede hacer para evitar que mis hijos sean víctimas de ello?


24/Mayo/2011

Si un padre de familia tuviera la información de como se da un secuestro, cuales son las motivaciones de los agresores, cual es el modo de operar, y tuviera en sus manos estadísticas para conocer el fenómeno, podría desarrollar habilidades para proteger a su familia, y educarla para prevenir un evento tan desagradable y violento como el secuestro de uno de sus hijos.

Desafortunadamente, cuando nos dimos a la tarea de conocer el fenómeno, nuestras instituciones en México brindan pocos elementos para ello. En otros países como Estados Unidos, se cuenta incluso con departamentos específicos en la administración de la justicia, que tienen publicados resultados sobre diferentes delitos. Es así como haciendo un análisis de esto, encontramos que en promedio entre 4 y hasta 10 secuestros diarios se dan en ese país, el 75% aproximadamente no son denunciados, es decir por cada uno que es denunciado, hay tres que no lo son. En México contamos con instancias no gubernamentales que publican resultados en este sentido, pero dependiendo del instituto, son los resultados.

Citaremos un trabajo publicado por el departamento de justicia de los Estados Unidos que tiene como objetivo el publicar referencias sobre las estadísticas del crimen organizado de ese país. En este trabajo se indica que los niños que son víctimas de secuestro, el 34% de ellos se encuentran entre el rango de edad de 6 a 14 años, mientras que el 59% tienen de 15 a 17 años; solo en 1999 la cifra de secuestros fue de 203,900 niños, donde el 28% de esos secuestros fueron realizados por desconocidos y el 60% de ellos regresaron a casa a salvo después de las negociaciones.

En cuanto a las cifras de la identidad de los secuestradores, el 45% fue perpetuado por un miembro de la familia y el resto por un amigo, conocido, vecino, persona de autoridad para el niño o una persona que lo cuida, es decir el 55%.

El lugar donde se perpetuó el delito fue en la calle, en un parque o una zona boscosa, pero en aquellos donde los niños fueron secuestrados por conocidos, el 75% fue realizado en las escuelas, sus casas o jardines.

Esto nos indica lo importante que es instruir a nuestros hijos a reaccionar ante estos eventos. Esta información es valiosa para que nosotros como padres iniciemos una campaña en pro a enseñar habilidades básicas de auto cuidado y protección, habilidades quizá tan simples como marcar un número de emergencia, saber contestar a la puerta, saber contestar el teléfono, como reaccionar ante un extraño, conocer los trucos que los adultos manejan para aprovecharse de un menor, crear un plan de emergencia en casa, etc.

Es por lo anterior que ACC especialistas diseñó un taller sobre autoprotección para niños (as) enfocado a enseñar habilidades tanto en los menores de edad como en sus padres para saber identificar situaciones de riesgo y poderlas prevenir.

Inscríbase en este taller para el día Viernes 27 de Mayo para compartir las estrategias de enseñanza a niños y las acciones preventivas que la familia puede hacer.


A continuación le damos una serie de números telefónicos para contacto de emergencia.


Algunos teléfonos de emergencias

Locatel: 56-58-11-11

Protección Civil: 56-83-11-42

Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas: 57-22-88-05

Cruz Roja Mexicana: 065 y 57-68-37-00

Bomberos: 068 y 57-68-37-00

Atención social emergente: 55-30-23-36

Secretaría de Seguridad Pública: 060

Procuraduría Gral. de Justicia: 061

Centro de denuncia del consejo de participación ciudadana: 01-800-8denuncia

Centro de denuncia del consejo de participación ciudadana: 01-800-833-686242

Centro Nacional de Atención Ciudadana: 54840490 54840892


Bibliografía

Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad A.C. (2008). "El secuestro en México." revisado 6 Noviembre, 2010, en http://www.icesi.org.mx/publicaciones/comunicados/comunicado_secuestro.asp.

Espinoza, O. (2010). "Ponen velo a cifras." revisado 6 Noviembre, 2010, en http://www.diariodemorelos.com/index.php?option=com_content&task=view&id=70608&Itemid=80.

Hammer, H. (1998). The Second National Incidence Studies of Missing, Abducted, Runaway, and Thrownaway Children. D. o. Justice, National Criminal Justice Reference Service.

Morales, L. (2008). "Cómo prevenir el secuestro." revisado 6 de Noviembre, 2010, en http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/372796.como-prevenir-el-secuestro.html.

Stilwell, S. L., J. R. Lutzker, et al. (1988). "Evaluation of a Sexual Abuse Prevention Program for Preschoolers." Journal of Family Violence 13(4): 269-281.

Torres, R. (2010). "Existe opacidad en cifras de secuestro." revisado 6 Noviembre, 2010, en http://eleconomista.com.mx/sociedad/2010/03/04/existe-opacidad-cifras-secuestro.

Vizcaino, R. (2010). "Tras la puerta del poder." revisado Noviembre 6, 2010, en http://www.diarioimagen.net/?p=13792.

Autores:

Mtro. Psic. Jorge L. González Q.

Mtro. Psic. Gabriela Gpe. Téllez S.

revisado 24/05/2011