lunes, 18 de julio de 2011

Mi niño no atiende, parece que ... Conducta típica de la hiperactividad no me escucha.



En la última década, uno de los problemas mas observados en niños y que la escuela ha empleado de manera más constante es la hiperactividad del niño. Esto no indica que el trastorno sea nuevo, o que estemos teniendo algún tipo de alimentación diferente que haga que nuestros niños sean mas intolerantes, no sigan indicaciones o que no se comporten, mas bien, esta en correlación a que las escuelas son mas observadas, los padres mas atentos y educados, y que nuestras autoridades presten atención a indicadores de abuso en los maestros y sistemas escolares por las practicas disciplinarias que son ejercidas con estos niños.



Muchas veces esta etiqueta diagnóstica es colocada en los niños, no por una apreciación objetiva sino más bien por la incapacidad de nuestros sistemas educativos en enseñar estrategias de control a nuestros maestros, quienes pagan los platos rotos. Por un lado muchos son observados por sus prácticas disciplinarias y por el otro afrontan situaciones de reto para ejercer el control. Es por este fenómeno que muchos mas niños son detectados con estos trastornos. Por eso es muy importante reeducar a nuestras familias, maestros y profesionistas a detectar el problema, diagnosticarlo apropiadamente y ayudar a los padres y maestros a ejercer estrategias de control conductual positivas y efectivas para lidiar con estos problemas.



Hablemos un poco de que es la hiperactivad, trastorno de atención y sus diferentes combinaciones y como se diferencia de un trastorno conductual simple.



Iniciemos con el trastorno de atención, el cual es un síndrome neurobiológico que se caracteriza principalmente por: la inatención (falta de atención y concentración), impulsividad e hiperactividad, síntomas que afectan el desarrollo del niño y la calidad de vida de las personas que lo padecen; particularmente sí este trastorno no es detectado y manejado a tiempo.



Tiene un alto contenido genético, hasta el 80% de los casos con TDAH presentan un familiar con las mismas características que el niños que lo padece; estos síntomas permanecen a lo largo de la vida de las personas, pero tienden a disminuir en frecuencia, duración e intensidad ( Barkey et al.).



Muchos estudios han demostrado que los factores socio ambientales tienen una influencia determinante en que los síntomas se presenten o no en los ambientes educativos y familiares, es decir que influye mucho el ambiente en donde se desenvuelvan los niños siendo determínate que puede hacer que el problema no se agrave y que se puedan prevenir la aparición de otros problemas o trastornos más graves. (Biderman et al 1992 y Paul 1991).



En el Manuela de Diagnostico y estadístico de los trastornos mentales (DSM – V) se diferencian tres tipos de trastornos dentro del TDAH:




  • Trastorno con déficit de atención con Hiperactividad Subtipo predomínate inatento.

  • Trastorno de Déficit de atención con Hiperactividad Subtipo predominante hiperactivo impulsivo

  • Trastorno de déficit de atención con Hiperactividad Subtipo combinado ( presenta síntomas de inatención – hiperactividad- impulsividad)




El TDAH se puede presentar de tres formas distintas. Cuando una persona sólo cumple con los síntomas del punto a) entonces es básicamente inatento, cuando cumple los del b) y c) entonces es hiperactivo, y cuando cumple los tres entonces es mixto, o sea que tiene las tres dimensiones.



Un niños con características predominantemente inatento, se caracteriza por qué no saben escuchar cuando se les habla directamente, les cuesta trabajo ponerse en marcha, a menudo pierde las cosas o las olvida. En la escuela no aprende al ritmo de lo esperado. Son niños que por lo general pasan por niños poco inteligentes aunque no lo sean.



Los niños predominantemente hiperactivos – impulsivos, generalmente se mueven de un lugar a otro en momentos inapropiados, se levantan a menudo de sus sillas, acostumbran interrumpir conversaciones. Presenta dificultades para prestar atención a tareas o juegos tranquilos, algunos tiende hablar en exceso, se molestan con facilidad, pueden presentar conductas agresivas como el pegar o insultar.



Presentan problemas para relacionarse con los demás, particularmente porque a veces resulta difícil convivir con alguien que siempre se está moviendo, tiene impulsos incontrolados y no deja de hablar, lo que se traduce en conflictos en el comportamiento en el salón de clases.



Además de estos síntomas es posible que algunos niños presenten un trastorno añadido, por ejemplo el trastorno de aprendizaje; la gran mayoría presenta dificultades académicas que son como resultado de su distracción, impulsividad y comportamiento inquieto.



Otros niños suelen presentar sintomatología propia del trastorno disocial ( presentan problemas de mentiras, conductas que dañan físicamente o provocan daños en propiedades ajenas), otro trastorno puede ser, el negativismo desafiante ( niños que a menudo se enojan, discuten, hace rabietas, se muestra hostiles, desafiantes, rencorosos y vengativo).



Las personas que padecen el TDAH, que no han sido atendidas propiamente, presentan impactos negativos a lo largo de su vida, entre ellos (Thompson, Riggs, Milkulich, Crowley, 1996):



  • Accidentes

  • Violencia intrafamiliar

  • Resentimiento social

  • Mayores posibilidades de caer en la delincuencia

  • Deserción escolar

  • Fracaso laboral


Como saber si nuestro hijo puede presentar TDAH, algo común es que en la escuela los maestros sean los primeros en detectar conductas que esta presentando el niño en el horario de clase. Como segundo paso esta el acudir con un profesionista quien sea responsable de realizar una valoración psicológica para valorar su conducta, rendimiento académico, su estado emocional, etc.



Una vez terminado el proceso de valoración el trabajo se inicia con los padres, profesionales y los niños, proporcionando información sobre el trastorno, enseñar estrategias de manejo de la conducta, estrategias de comunicación para mejorar la relación padre- hijo/ alumno.



El tratamiento multimodal es una de las opciones terapéuticas más recomendadas, ya que se coordinan de manera simultánea un tratamiento farmacológico (en caso de que sea necesario), psicológico y psicopedagógico. En este proceso intervienen los padres como parte del tratamiento, ya que ellos aprenderán estrategias para afrontar las diversas situaciones, conflictos, conductas que presentan sus hijos y sobretodo tener un mejor entendimiento para apoyar a su hijo.



Bibliografía



Mena Pojul, Nicolau Paul, Salait Foix, Tort Almeida y Romero Roca. (2006), Guía práctica para educadores. El alumno con TDAH. 2.ª Edición. Editorial: Mayo Ediciones.
WWW. APA.ORG.MX.



David H. Barlow. (2001). Psicología anormal. Un enfoque integral. 2ª Edición. Editorial Thomson.



Barkley, Russel. (2002). Niños Hiperactivos: cómo comprender y atender sus necesidades especiales. Barcelona Paidós.



Autor:


Mtra. Psic. Karla Suárez Rodríguez


Especialista en Medicina Conductual.


Rev. 18 de Junio de 2011

jueves, 9 de junio de 2011

El síndrome Asperger



se encuadra dentro de los trastornos generalizados del desarrollo (DSM-IV-Tr). El Síndrome de Asperger es bien conocido por ser una parte del espectro de desórdenes autísticos cuyas características han sido perfectamente descritas por Wing y Gould. El término “síndrome de Asperger” fue utilizado por primera vez por Lorna Wing en 1981 en un periódico médico, bautizándolo en honor a Hans Asperger, un psiquiatra y pediatra austríaco cuyo trabajo no fue reconocido internacionalmente hasta la década de 1990. Fue reconocido por primera vez en el Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos Mentales en su cuarta edición en 1994 (DSM-IV).



Características



Las personas neurotípicas o no-Asperger poseen un sofisticado sentido de reconocimiento de los estados emocionales ajenos (empatía). La mayoría de las personas son capaces de asociar información acerca de los estados cognitivo y emocionales de otras personas basándose en pistas otorgadas por el entorno y el lenguaje corporal de la otra persona. Las personas con Síndrome de Asperger (SA) no poseen esta habilidad, no son empáticas; se puede decir que tienen una especie de “ceguera emocional”. Para las personas más severamente afectadas puede resultar imposible incluso reconocer el significado de una sonrisa o, en el peor de los casos, simplemente no ver en cualquier otro gesto facial, corporal o cualquier otro matiz de comunicación indirecta. Del mismo modo, el control voluntario de la mímica facial puede estar comprometido.



Es frecuente que las sonrisas “voluntarias” en las fotografías familiares sean una colección de muecas sin gracia. Por el contrario, las sonrisas espontáneas suelen ser normales. Las personas con SA en general son incapaces de “leer entre líneas”, es decir, se les escapan las implicaciones ocultas en lo que una persona dice de forma directa y verbal.Es importante notar, sin embargo, que debido a que es un trastorno con severidad variable, algunos pacientes se aproximan a un nivel de normalidad en sus habilidades de comprensión e interpretación de las señales no verbales. Encuentran particularmente abrumador el contacto ocular y por lo tanto con frecuencia lo evitan. Esta falta de contacto ocular puede llevar a mayores dificultades para interpretar emociones ajenas o en la forma como lo interpretan los demás.Por lo general se suele pensar que las personas afectadas por síntomas autísticos son superdotadas. Sin embargo, y como sucede en el síndrome de Asperger, lo que ocurre es que el cerebro afectado se concentra intensamente en temas específicos, lo cual puede ser interpretado como una cualidad especial. De hecho, esta impresión errónea acerca de la capacidad intelectual ha sido probada en estudios epidemiológicos recientes que demuestran que los individuos con síndrome de Asperger no se diferencian del resto en lo que respecta su cociente intelectual.Un paciente afectado por el Síndrome de Asperger puede, por ejemplo, encontrarse obsesionado por los dinosaurios; otro con los himnos nacionales de los países latinoamericanos; otro con la construcción de modelos de armar, etc. Intereses particularmente comunes entre pacientes son los medios de transporte (por ejemplo los trenes) y las computadoras, tal vez debido a los aspectos de la física, lógica y causa-efecto que comparten estos ámbitos, los cuales no requieren de una interacción social (recuérdese que carecen de empatía, se hallan menos dotados en el ámbito social). Es por ello que Hans Asperger llamó a sus jóvenes pacientes “pequeños profesores”, debido a que pacientes de tan solo trece años de edad conocían su área de interés con el profesionalismo de un profesor universitario.



En términos generales son atraídos por cosas ordenadas. Cuando estos intereses coinciden con una tarea útil desde el ámbito material o social, el individuo con Asperger puede lograr una vida ampliamente productiva. En la carrera por dominar su interés, los individuos con Asperger a menudo manifiestan un razonamiento extremadamente sofisticado, una gran concentración y una memoria casi perfecta.Estas circunstancias conllevan numerosos problemas durante la infancia y la vida adulta. Cuando una maestra pregunta a un niño con Asperger que ha olvidado su trabajo escolar “¿Qué pasa, tu perro se comió tus deberes?”, el niño con Asperger permanecerá silencioso tratando de decidir si debe explicar a su maestra que él no tiene perro y que además los perros no comen papel. Esto es, el niño no comprende el sentido figurado de la pregunta o no puede inferir lo que la maestra quiere decir a partir de su tono de voz, postura o expresión facial. Ante tanta perplejidad, el niño podría responder con una frase totalmente sin relación a lo que se está hablando (como por ejemplo, “¿Ud. sabe que mi papá se compró un nuevo computador?”). Ante esto, y a falta de detección del SA, desgraciadamente la maestra podría concluir que el niño es arrogante, insubordinado o “raro”.Del mismo modo, el síndrome de Asperger puede también causar problemas en la interacción social normal con los padres. Las dificultades para interpretar las sutiles pistas de la comunicación no oral pueden llevar al paciente a conflictos frecuentes e incluso a ser ignorado en sus necesidades básicas.



El niño o adolescente con Asperger con frecuencia se siente confundido porque no es capaz de comprender en qué se equivoca. El resultado final de estas interacciones frustrantes es mayor aislamiento.



Origen



Desde la primera descripción del síndrome, Hans Asperger anotó la semejanza que existía entre los niños afectados y sus padres. Desde entonces se ha reconocido el carácter genético de la condición, aunque se desconocen los mecanismos básicos. Haciendo un análisis de los datos recolectados hasta el momento es muy probable que se trate de una condición poligénica, en la cual la posesión de los alelos menos favorecidos de un conjunto de genes funcionalmente relacionados llevaría a la expresión del síndrome. Los genes probablemente involucrados están asociados con la neurotransmisión monoaminérgica en la región prefrontal y/o las proteínas de “andamiaje sináptico” asociadas a la constitución de circuitos estables durante el proceso del desarrollo neural (como la neurexina). Justamente el carácter poligénico explicaría tanto su variabilidad clínica (lo que se ha dado en llamar el “espectro Asperger”) como la comorbilidad frecuente con el trastorno por déficit atencional, el síndrome de Tourette, el trastorno obsesivo compulsivo y, probablemente, el trastorno bipolar.



Impacto social en adultos



Aunque los adultos con Asperger pueden tener problemas similares, no es normal que reciban el tratamiento que se ofrecería a los niños. Las consecuencias finales de esta condición dependen de la intensidad con que se manifiesta y del grado de aislamiento social en que se han desarrollado. Pueden encontrar dificultades buscando empleo o estudiando diplomados o licenciaturas debido a su poca habilidad para las entrevistas o su baja puntuación en los tests de personalidad. También pueden ser más vulnerables a la pobreza y a vivir sin techo que la población en general, debido a sus dificultades en encontrar y mantener el empleo, la falta de estudios, habilidades sociales limitadas, y otros factores. Si realmente consiguen empleo, pueden ser malentendidos, se pueden aprovechar de ellos, cobrar menos que compañeros sin Asperger, y ser el blanco de abusos y discriminación. Su déficit de comunicación puede hacer que la gente en el trabajo tenga dificultades en entender a la persona con Asperger, y pueden tener problemas con jefes y supervisores. La gente con Asperger puede tener dificultades para mantener relaciones de pareja estables o casarse debido a sus limitadas habilidades sociales. De manera similar a los abusos escolares, la persona con Asperger es vulnerable a problemas en el vecindario, como conducta antisocial y acoso de terceros hacia su persona. Debido a su aislamiento social, se les puede ver como la oveja negra de la comunidad, y por tanto está en riesgo de sospechas equivocadas y cotilleos de otros.Por otra parte, los adultos con Asperger con un compromiso socio-emocional pequeño se casan, obtienen títulos universitarios y mantienen empleos. Su tendencia a utilizar la lógica a menudo hace que la gente con Asperger consiga un nivel muy alto en su campo de interés.



Controversia



Existen varios aspectos del Síndrome de Asperger que son sumamente controvertidos, especialmente en la comunidad de personas diagnosticadas y auto-diagnosticadas Asperger, y en la comunidad de padres de niños diagnosticados como tal. Sin embargo se debe considerar como una patología, dado que es inseparable del sufrimiento y de la dificultad, por conmovedores y atractivos que resulten y es considerada como tal por la Organización Mundial de la Salud.



“Se trata de una enfermedad”



Muchos adultos diagnosticados con Síndrome de Asperger sostienen que estos no son de hecho enfermedades, desórdenes o síndromes en sí, sino simplemente una forma de ser. Este punto de vista está respaldado por el hecho de que las personas con Asperger tienen una expectativa de vida igual al de las personas neurotípicas, porque estas condiciones proveen al individuo con ventajas y desventajas, y también porque los psicólogos han tenido serias dificultades en descifrar las causas, modelos y tratamientos para estas supuestas enfermedades. Sin embargo estos datos también se dan en otras muchas enfermedades que no se cuestionan como tales. Los que proponen estas ideas demandan tolerancia para lo que llaman su neurodiversidad.Los padres de niños diagnosticados con Síndrome de Asperger muchas veces no apoyan estas ideas. La crítica principal es que los proponentes de las mismas son obviamente personas de muy alto funcionamiento que pueden articular sus ideas claramente por escrito, lo cual no es el caso de sus hijos. Nuevos hallazgos relacionados al Síndrome de Asperger. En estudios recientes publicados en la revista Scientific American, se halló el origen a nivel neuronal del Autismo y del Asperger. En estudios realizados por la University of California, se encontró una relación entre el autismo y un nuevo tipo de células nerviosas en el cerebro llamadas neuronas espejo. La función de estas células es permitir la comprensión y asimilación de las emociones y reacciones ajenas. Para establecer la relación, se realizaron mediciones de las ondas Mu en la corteza premotora del cerebro, donde se encuentran las neuronas espejo y que guardan relación con las reacciones en el cerebro ante los estímulos externos. En sujetos neurotípicos, estas ondas caen tanto cuando realizan una acción como abrir y cerrar una mano, como cuando la realiza otra persona. En sujetos con autismo, las ondas solamente caen cuando ellos realizan la acción, no siendo así cuando ven a otro realizarla. Para el estudio se emplearon niños con Autismo de alto rendimiento porque con autistas clásicos no habría garantía de que percibieran siquiera lo que estaba sucediendo. Adicionalmente se utilizaron niños neurotípicos como sujetos de control. Las neuronas espejos son las que permiten al individuo interpretar efectivamente las situaciones alrededor de los otros, es decir, permiten asociar las emociones de los otros con las suyas propias.



¿Se pueden reparar las neuronas?



Este descubrimiento abre una nueva posibilidad de diagnóstico y tratamiento. Los científicos se plantean tres posibilidades de tratamiento con base en este nuevo hallazgo:1) Si se detecta en etapas tempranas la presencia de autismo o de Asperger a través del monitoreo de las ondas Mu en un encefalograma, se pueden iniciar las terapias conductuales de manera temprana (alrededor de los dos años), lo que permitiría obtener mejores resultados.2) El uso de “biofeedback” o retroalimentación biológica. Consiste en mostrar a un niño con Asperger un monitor con el comportamiento de sus ondas Mu. Si el niño tiene las funciones de las neuronas espejos dormidas y no perdidas totalmente, se le puede enseñar a generar una respuesta adecuada a las emociones ajenas.3) Una de las probables razones de las disfunciones de las neuronas espejo es un desequilibrio químico en la corteza cerebral. Se está experimentando con el uso de neuromoduladores específicos que mejorarían el rendimiento de las neuronas espejos. Aunque preliminares, los resultados de dichos experimentos son prometedores.



Trabajo Resumido de Scientifican American, Inc, Noviembre 2006, by Vilayanur S. Ramachadran and Lindsay M. Oberman.




Síntesis por:


Mtra. Psic. Gabriela Gpe. Téllez S.


Rev. 09 de Junio 2011

martes, 24 de mayo de 2011

Secuestros, secuestros, secuestros ¿Qué puede hacer para evitar que mis hijos sean víctimas de ello?


24/Mayo/2011

Si un padre de familia tuviera la información de como se da un secuestro, cuales son las motivaciones de los agresores, cual es el modo de operar, y tuviera en sus manos estadísticas para conocer el fenómeno, podría desarrollar habilidades para proteger a su familia, y educarla para prevenir un evento tan desagradable y violento como el secuestro de uno de sus hijos.

Desafortunadamente, cuando nos dimos a la tarea de conocer el fenómeno, nuestras instituciones en México brindan pocos elementos para ello. En otros países como Estados Unidos, se cuenta incluso con departamentos específicos en la administración de la justicia, que tienen publicados resultados sobre diferentes delitos. Es así como haciendo un análisis de esto, encontramos que en promedio entre 4 y hasta 10 secuestros diarios se dan en ese país, el 75% aproximadamente no son denunciados, es decir por cada uno que es denunciado, hay tres que no lo son. En México contamos con instancias no gubernamentales que publican resultados en este sentido, pero dependiendo del instituto, son los resultados.

Citaremos un trabajo publicado por el departamento de justicia de los Estados Unidos que tiene como objetivo el publicar referencias sobre las estadísticas del crimen organizado de ese país. En este trabajo se indica que los niños que son víctimas de secuestro, el 34% de ellos se encuentran entre el rango de edad de 6 a 14 años, mientras que el 59% tienen de 15 a 17 años; solo en 1999 la cifra de secuestros fue de 203,900 niños, donde el 28% de esos secuestros fueron realizados por desconocidos y el 60% de ellos regresaron a casa a salvo después de las negociaciones.

En cuanto a las cifras de la identidad de los secuestradores, el 45% fue perpetuado por un miembro de la familia y el resto por un amigo, conocido, vecino, persona de autoridad para el niño o una persona que lo cuida, es decir el 55%.

El lugar donde se perpetuó el delito fue en la calle, en un parque o una zona boscosa, pero en aquellos donde los niños fueron secuestrados por conocidos, el 75% fue realizado en las escuelas, sus casas o jardines.

Esto nos indica lo importante que es instruir a nuestros hijos a reaccionar ante estos eventos. Esta información es valiosa para que nosotros como padres iniciemos una campaña en pro a enseñar habilidades básicas de auto cuidado y protección, habilidades quizá tan simples como marcar un número de emergencia, saber contestar a la puerta, saber contestar el teléfono, como reaccionar ante un extraño, conocer los trucos que los adultos manejan para aprovecharse de un menor, crear un plan de emergencia en casa, etc.

Es por lo anterior que ACC especialistas diseñó un taller sobre autoprotección para niños (as) enfocado a enseñar habilidades tanto en los menores de edad como en sus padres para saber identificar situaciones de riesgo y poderlas prevenir.

Inscríbase en este taller para el día Viernes 27 de Mayo para compartir las estrategias de enseñanza a niños y las acciones preventivas que la familia puede hacer.


A continuación le damos una serie de números telefónicos para contacto de emergencia.


Algunos teléfonos de emergencias

Locatel: 56-58-11-11

Protección Civil: 56-83-11-42

Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas: 57-22-88-05

Cruz Roja Mexicana: 065 y 57-68-37-00

Bomberos: 068 y 57-68-37-00

Atención social emergente: 55-30-23-36

Secretaría de Seguridad Pública: 060

Procuraduría Gral. de Justicia: 061

Centro de denuncia del consejo de participación ciudadana: 01-800-8denuncia

Centro de denuncia del consejo de participación ciudadana: 01-800-833-686242

Centro Nacional de Atención Ciudadana: 54840490 54840892


Bibliografía

Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad A.C. (2008). "El secuestro en México." revisado 6 Noviembre, 2010, en http://www.icesi.org.mx/publicaciones/comunicados/comunicado_secuestro.asp.

Espinoza, O. (2010). "Ponen velo a cifras." revisado 6 Noviembre, 2010, en http://www.diariodemorelos.com/index.php?option=com_content&task=view&id=70608&Itemid=80.

Hammer, H. (1998). The Second National Incidence Studies of Missing, Abducted, Runaway, and Thrownaway Children. D. o. Justice, National Criminal Justice Reference Service.

Morales, L. (2008). "Cómo prevenir el secuestro." revisado 6 de Noviembre, 2010, en http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/372796.como-prevenir-el-secuestro.html.

Stilwell, S. L., J. R. Lutzker, et al. (1988). "Evaluation of a Sexual Abuse Prevention Program for Preschoolers." Journal of Family Violence 13(4): 269-281.

Torres, R. (2010). "Existe opacidad en cifras de secuestro." revisado 6 Noviembre, 2010, en http://eleconomista.com.mx/sociedad/2010/03/04/existe-opacidad-cifras-secuestro.

Vizcaino, R. (2010). "Tras la puerta del poder." revisado Noviembre 6, 2010, en http://www.diarioimagen.net/?p=13792.

Autores:

Mtro. Psic. Jorge L. González Q.

Mtro. Psic. Gabriela Gpe. Téllez S.

revisado 24/05/2011

lunes, 21 de marzo de 2011

¿Qué esperar de los medicamentos empleados para controla la conducta humana?


Desde la segunda mitad del siglo XX, el descubrimiento de medicamentos ha significado una ayuda en el manejo de las enfermedades mentales, las cuales pueden afectar en cualquier edad de la vida, incluyendo a niños y adolescentes.

Se ha observado que los tratamientos farmacológicos para los trastornos mentales son eficaces en las etapas agudas y para prevenir recaídas. Actualmente, hay medicamentos nuevos que tienen menos efectos adversos y permiten a los individuos con enfermedades mentales y del comportamiento, tener el control de los síntomas e integrarse a sus actividades de la vida diaria.

Antes de la prescripción de cualquier medicamento, un médico especialista en psiquiatría, y de preferencia especialista en psiquiatría de niños y adolescentes, hará evaluaciones diagnósticas tanto con los padres como con el paciente. En algunos casos pueden necesitarse de pruebas psicológicas, pruebas de laboratorio, electroencefalogramas, electrocardiogramas, examen físico o consulta con otros especialistas.

Como todos los medicamentos, además de los efectos beneficiosos, estos fármacos también tienen efectos secundarios que debemos de conocer y así evitar que un efecto adverso nos genere más complicaciones que la propia enfermedad.

También es cierto que alrededor de estos medicamentos, existen una serie de mitos que incrementan el estigma y el rechazo hacia ellos, pudiendo evitar que una persona reciba el tratamiento más adecuado para el control de su padecimiento, conociendo las realidades del medicamento. Al respecto, se ha calculado que un individuo puede tardar más de 10 años en recibir la atención adecuada, tiempo en el que el padecimiento ha evolucionado en complejidad.

MITOS
  • Los medicamentos psiquiátricos son drogas
  • Mi hijo será drogadicto
  • Pondrán tonto a mi hijo y lo van a cambiar
  • Solo son para los locos
  • No son cosas naturales
  • No los necesita porque le va a echar ganas
  • Son medicamentos MUY FUERTES para los niños

De manera muy general, los medicamentos que se utilizan en niños y adolescentes con trastornos mentales y del comportamiento, se pueden dividir en 5 grupos:

-Antidepresivos.- Depresión, trastornos de ansiedad, trastornos de la alimentación y enuresis (orinarse en la cama).

-Estimulantes.- Trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

-Moduladores del estado de ánimo o anticomiciales.- Epilepsia, trastorno bipolar o cuando hay trastornos psiquiátricos y neurológicos.

-Antipsicóticos.- Trastornos psicóticos como esquizofrenia, trastorno bipolar y agresión severa.

-Benzodiacepinas.- Ansiedad y trastornos del sueño, con muy poca uso en niños

REALIDADES
  • Estabilizan un desequilibrio bioquímico cerebral
  • NO SON DROGAS
  • Algunas tardan en actuar en el sistema nervioso hasta 21 días
  • Requieren de prescripción especializada e individualizada por un experto en psiquiatría e niños y adolescentes
  • Requieren de compromiso personal, paciencia y constancia

Cada persona es diferente y puede tener diversas reacciones a los medicamentos que se le prescriben, por lo que es muy importante mantener una constante comunicación con el psiquiatra de niños y adolescentes que prescribe, cumpliendo con las indicaciones que acompañan la prescripción y formando parte de un plan integral de tratamiento.

Por la importancia que tiene la información sobre los medicamentos prescritos a niños y adolescentes, ACC pone a disposición del público en general el “taller de medicamentos psiquiátricos para padres” trimestralmente, así podrá aclarar con nuestros expertos sus dudas sobre los fármacos utilizados en psiquiatría de niños y adolescentes.

Bibliografía

American Academy Child & Adolescent Psychiatry. Información para la familia. No 21 en http://www.aacap.org/cs/root/facts_for_families/informacion_para_la_familia /medicamentos_siquiatricos_para_ninos_y_ adolescentes_parte_i_como_se_usan_los_medicamentos_no_21

American Academy Child & Adolescent Psychiatry. Información para la familia. No 29 en http://www.aacap.org/cs/root/facts_for_families/informacion_para_la_familia/ medicamentos_siquiatricos_para_ninos_y_adolescentes_no_29

American Academy Child & Adolescent Psychiatry. Información para la familia. No 59 en http://www.aacap.org/cs/root/facts_for_families/informacion_para_la_familia/ medicamentos_siquiatricos_para_ninos_y_adolescentes_no_59

Organización Mundial de la Salud. Informe sobre la salud en el mundo 2001. Salud mental: nuevos conocimientos, nuevas esperanzas. OMS, Ginebra, 2001.

Organización Panamericana de la Salud. Tratamiento farmacológico de los trastornos mentales en la atención primaria de salud. OPS, Washington, 2010.

Realizado por:

Dra. Tizbé del Rosario Sauer Vera

Paido-Psiquiatría

Rev. 21/Marzo/2011

sábado, 4 de diciembre de 2010


¿Cómo evitar un error común de los padres?


¡Todos los niños desean que les presten atención!

Los seres humanos por naturaleza estamos diseñados para desear y apreciar la atención de los demás, podemos decir que la atención por sí misma es un estímulo. Sin embargo, para los niños es más una cuestión de supervivencia; cualquier cría separada de su madre, será presa fácil de un depredador…

De modo que si un patito pierde a su mamá, éste gaznará literalmente hasta quedar exhausto. Igual ocurre con los niños, de ahí que intenten atraer la atención de sus padres, no importando si es atención positiva o negativa. La atención positiva es cuando los padres elogian y premian las acciones deseables de sus hijos. No obstante, a falta de elogios y premios, los niños prefieren que les griten o los corrijan en lugar de ser ignorados (atención negativa). Los niños quieren ser queridos y apreciados por sus padres.

Desgraciadamente, a menudo los padres se sienten agobiados y tensos por las demandas cotidianas, olvidando premiar a los pequeños cuando ellos no crean ningún problema y se desempeñan adecuadamente. No obstante, cuando sus hijos hacen algo mal, dedican toda su atención. Y por lo tanto, parecería que los niños deben portarse mal para atraer la atención de sus padres. Es posible que cause sorpresa descubrir que los padres tienen la costumbre de fijarse sólo en lo que los hijos hacen mal y criticarles por eso.

Para evitar este error, es indispensable que los padres aprendan a identificar las conductas deseables de sus hijos y premiarlas con su atención y aprobación. Las conductas deseables son todos los comportamientos adecuados, que favorecen en el niño un desarrollo emocional y social óptimo. Por ejemplo, saludar, recoger los juguetes, comer con propiedad, realizar tareas escolares, etc.

Parece un consejo simple, sin embargo requiere un esfuerzo considerable el hecho de estar atento a esas conductas positivas y premiarlas. Algunas estrategias para fomentar esas conductas deseadas en los pequeños pueden ser:

Reafirmar en los niños un logro: los padres debe estimular los esfuerzos de los pequeños durante el proceso de acción o inmediatamente después de que ocurra la conducta a estimular. Dejarlo para después, hace perder la eficacia a la estimulación. Se pueden utilizar palmaditas, caricias de aprobación, sonrisas, frases amables como “que bien estás haciendo tu letra”, “gracias por cerrar la puerta”, “estás haciendo tu tarea, me da mucho gusto”. Nota importante: Los elogios deben dirigirse a conductas específicas. Por ejemplo es más efectivo decir “Gracias por guardar tus juguetes” que “Hoy te portaste bien”.

Estimular una conducta positiva con base en los gustos de los niños: se deben tomar en cuenta las particularidades de cada pequeño, es decir, gustos e intereses; por ejemplo, para algunos pequeños resulta gratificante pasar tiempo con los padres, a otros les resulta más atractivo un dulce ó bien otros preferirán caricias cálidas de acercamiento.

¡Cuidado! Antes de pedirles a los niños una tarea, es importante observarlos para conocer si tienen la destreza de llevarla a cabo. En ocasiones, el niño sencillamente no tiene la capacidad de realizar una tarea o bien, ignora cómo hacerla. En este caso ¿qué podemos hacer? Es muy importante identificar aquellas habilidades que posee el niño antes de pedirle que realice una actividad; con la finalidad de garantizar que la petición puede llevarse a cabo. Por ejemplo, si queremos que un niño aprenda a escribir, antes tiene que saber tomar el lápiz, realizar trazos y líneas, etc.

Cuando los padres observan que el niño cuenta con habilidades previas, por ejemplo para tender la cama, los padres deben enseñarle cómo hacerlo y posteriormente pedirles a sus hijos que lo intenten, es muy posible que el niño no logre realizar la tarea al 100% y dejen tal vez las cobijas en una mala posición. Lo importante es elogiarlos por sus esfuerzos y decirles “mañana tienen otra oportunidad para colocar en correcta posición las cobijas” y nuevamente demostrarles cómo se hace. Después de algunos intentos, los niños lograran realizar la actividad. Como podemos observar en el ejemplo anterior es posible premiarlos por los pasos que realiza para acercarse a su meta.

En otras ocasiones, los padres deben aprender a premiar la ausencia de las conductas negativas. En otras palabras, si un niño se comporta de forma inadecuada, los padres deberán felicitarlo cuando no se esté comportando de ese modo. Por ejemplo, si el niño usualmente trata de llamar la atención mientras los padres están hablando por teléfono, los padres deben encontrar el momento adecuado (cuando el niño esté entretenido en otra actividad) para hacerles saber que están contentos porque en esta ocasión no se presentó esa conducta de “molestar” mientras se habla por teléfono. Recuerden, “El modo más efectivo de estimular a un niño para que se porte bien y que abandone las conductas indeseables, es ocuparse de que reciba toda nuestra atención cuando se comporta correctamente”. Los padres tienen la posibilidad de elegir entre destacar una conducta positiva y premiarla u ocuparse esencialmente de los comportamientos conflictivos, pero hay que recordar que esta atención negativa, sólo estimula el sentimiento de vergüenza y fracaso en los hijos.

Por:

Lic. Karina Zamora Muñoz

Rev. 04/12/2010

Bibliografía:

Dr. Kevin Steede. Los 10 errores más comunes de los padres. Cómo evitarlos. Editorial Edaf.

Julio César Leal Durán y Paula Stone Bender. La rebelión de los adolescentes. Capítulo 2. Centrarse en lo positivo. Editorial McGraw-Hill.

Martina Morell. Psicología y Bienestar.

Guevara B. Yolanda, Ortega S. Patricia y Plantarce C. Patricia. Psicología Conductual. UNAM.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Hay niño ya no puedo mas contigo….


La puerta del maltrato es la incapacidad de controlar al hijo.

Cuántos de nosotros nos hemos enfrentado a esta situación?, o cuantas veces nos hemos sentido como padre o madre incapaces de controlar anuestro hijo (a)?, y cuántas veces nos hemos sentido derrotados incluso con la sensación de que lo hemos tratado todo y no da resultado?, yo creo que todos como padres llegamos a tocar estas sensaciones de incapacidad y frustración, los cuales son los primeros elementos del establecimiento de una carrera al maltrato, no solo hacia al niño (a), sino a nuestra pareja, a nuestra familia y a nosotros mismos.

Primero analicemos que significa el maltrato infantil y su clasificación para poder entender el fenómeno de aplicar prácticas de crianza coercitivas. El maltrato se define como la condición creada por el responsable de brindar los cuidados y protección infantil en donde somete al niño (a) a una experiencia de sufrimiento excesivo que da como resultado un daño físico o alteración de su desarrollo. También es considerado maltrato cuando los tutores o padres no proporcionan los ingredientes esenciales para el desarrollo físico, personal, intelectual o emocional. Ambas partes de la definición se encuentran medidos bajos los estándares sociales permitidos (Azar, Fantuzzo, & Twentyman, 1984; Bousha & Twentyman, 1984; Douglas & Besharov, 1981). Dicho en otras palabras, maltrato es cuando descuidamos a nuestros hijos, o los sometemos a castigos físicos y abuso psicológico mas haya de lo permitido por los parámetros socialmente aceptables. Para poder ejemplificar este ultima frase, daremos un ejemplo entre México y Estados Unidos. Si un policía en estados unidos ve que un padre o madre le da una nalgada a un niño, inmediatamente es detenido, al niño se le somete a custodia temporal por parte del estado y una demanda es iniciada por una investigación de como el niño (a) es criado en la familia. Este mismo ejemplo lo vemos en algún centro comercial en México y no pasa a mayores el incidente. Otro ejemplo es cuando un papá en estados unidos se baja a un centro comercial para dejar una película y deja a su niño en el coche, digamos que el niño se encuentra dormido; si un policía detecta esto y pasa mas de 3 minutos, automáticamente detiene al papá, retiran al niño de su custodia y se inicia una investigación, pero si esto pasa en México, otros estándares son aplicados.

Para entender el maltrato como fenómeno, lo debemos dividir en secciones, ya que podemos encontrar el abuso físico, el abuso psicológico, sexual y la negligencia (Fantuzzo, 1990), y cada uno tiene sus definiciones y ambigüedades, quizá el que menos tenga es el referente al abuso sexual. Como este artículo trata sobre las prácticas de crianza, nos centraremos básicamente al abuso físico y al psicológico.

En muchas investigaciones sobre el maltrato infantil, en particular el abuso físico y el psicológico, hablan de que las prácticas de como criamos y corregimos a nuestros hijos se encuentran delimitadas socialmente, y la intensidad de ellas, entran en la aceptabilidad social o en el rechazo y repudio, y cuando estas se encuentran en el segundo rubro es cuando podemos hablar de un maltrato como tal, así que determinar un parámetro para identificar quien realiza prácticas de maltrato, solo podrán ser determinadas por las leyes del país, y las connotaciones sociales que su práctica tengan (Burgess & Conger, 1978), sin embargo si existe un común denominador en la literatura, que es la reacción del niño ante estas prácticas disciplinarias.

Una práctica disciplinaria es la forma en que el papá o la mamá usan para poder corregir a su hijo (Lorber, Felton, & Reid, 1984) y mantener el control del mismo en ambientes sociales. Estas prácticas pueden ser positivas o negativas, sin embargo la mas usada y conocida sería el comúnmente llamado castigo, el cual puede ir desde un grito, un jalón, una nalgada, hasta declaraciones de los padres denigratorias a los hijos (Chamberlain, Reid, Ray, Capaldi, & Fisher, 1992). Cada una de estas prácticas afectarán al niño (a) de diferentes formas, así como en algunos niños por mas que uno los castiga siguen haciendo lo mismo, como en algunos casos la mas mínima corrección hace que reaccionen con sobresalto, llanto o enconchamiento.

Muchas veces hemos escuchado en sesiones de tratamiento la típica frase “mas vale una nalgada a tiempo que …” y a partir de estudiar los modelos de maltrato queda claro el sustento que muchos papas tienen cuando usan el castigo de manera repetida, y es que tiene un efecto casi inmediato de terminar con un evento que genera el niño (a) y que somete a estrés al padre (Patterson, Reid, & Dishion, 1992) es por eso que es muy utilizado. También se ha observado que aquellos padres o madres que emplean el castigo como única medida correctiva tienen la tendencia de emplearlo con mayor intensidad, cada vez que un castigo pierde el efecto, escalando muchas veces a intensidades que pueden considerarse maltrato infantil.

Es inegable que el castigo es parte de nuestras vidas y estas son arreglos ambientales que suceden incluso sin mucha ayuda de nosotros, por ejemplo si tomamos una tasa de agua caliente y la derramamos en nuestra mano, esto es un tipo de castigo inflingido de manera natural, o cuando salimos rápido de la casa a la oficina y se nos olvida algo por no dejarlo preparado con anterioridad, es otro tipo de castigo hacia nosotros mismos, y es evidente que los padres o madres siempre tendrán estas opciones que resultan ser muy efectivas de manera momentánea, pero no son el mejor camino para tener la conducta de nuestros hijos controlada de una manera duradera, y esto es debido a los efectos secundarios del uso del castigo, que son precisamente las reacciones emocionales (Sulzer-Azaroff & Mayer, 1987)

Existen varias reacciones emocionales que podemos observar en niños sometidos a estres por el uso del castigo, el primero de ellos es cuando un niño solo se comporta bien, cuando la persona que ejerce el castigo esta presente y no cuando esta ausente, el cual puede presentar un gran problema, por ejemplo en la escuela, donde los maestros no pueden gritar, pegar o denigrar a un niño, y si tenemos una interacción padre o madre – hijo que se encuentra en este nivel, el niño (a) podrá mostrar problemas importantes de adaptación (Patterson, Reid, Jones, & Conger, 1975).

Otra reacción emocional encontrada, es cuando el niño (a) realizan conductas de escape para evitar o eliminar un castigo, por ejemplo el huir de la casa, generar conductas autodestructivas, incremento de un berriche etc., conductas que pueden perturbar mas la relación de padres e hijos.

Quizá una de las reacciones más difíciles de trabajar, es cuando los niños generar un fenómeno conocido como la trampa del reforzamiento negativo (Reid, 1978), este pude observarse en el caso en el cual el niño (a), digámoslo así, se crece al castigo, o busca ser castigado, es decir el constante reto hace que el niño tenga ganancias secundarias, por ejemplo, cuando un niño busca que la mamá o el papá lo castigue, porque después la mamá o el papá se arrepiente con sus sentimientos de culpa por haberlo castigado y lo recompensa mucho después.

Seguramente los papas que estan leyendo el artículo se preguntarán, bueno, entonces como le debo hacer. Y la respuesta es quizá mas sencilla que su práctica, sin embargo hay muchos medios para llevarla acabo. Primero debemos reconocer que el castigo es parte de nuestras herramientas, pero siempre la debemos de colocar como último recurso, o en el caso donde una trampa de reforzamiento negativo este presente, debemos tratar de decrementar su uso y sustituirlo por prácticas positivas.

¿Qué es una práctica positiva?, bueno, jugar a la buena conducta. Permítanme hacer una pequeña pausa para explicar esta forma de trabajar con los niños. En primer lugar, si somos muy críticos con nustra propia conducta, nos daremos cuenta que incluso, en el niño (a) detectado como difícil o etiquetado como terrible, realiza mas conductas apropiadas que las inapropiadas, esto es casi una regla, solo que las conductas inapropiadas que presenta, llegan a ser tan notorias que obscurecen las buenas. Dicho lo anterior explicaremos lo que es jugar a la buena conducta y esta se hace aplicando los siguiente pasos. Número uno debemos capacitar al papa a poner atención a eventos que el niño (a) haga bien de manera natural, e identificar aquellos que se contraponen con los negativos, tomemos el ejemplo de la obediencia, que se contrapone al berrinche. Número dos, capacitamos a los papas a identificar cuando obedece y cuando hace berrinche, Número tres, enseñamos a los padres a ignorar el berrinche e iniciar cada vez que el niño (a) obedece. Número cuatro, le enseñamos a los padres a registrar la conducta para que ellos mismos vean su evolución en el manejo de la estrategia.

Dichos en otras palabras, jugar a la buena conducta, es tratar de reeducarnos como padres a utilizar mas nuestro tiempo a decirle al niño lo que hace bien, más que a usar el castigo todo el tiempo. Muchas veces para poder llevar a cabo lo anterior es necesario aplicar una estrategia llamada entrenamiento a padres, esta consiste en la enseñanza de estrategias para que los papas mantengan ambientes positivos disciplinarios. En nuestra práctica profesional hemos observado que los papas se les acaban sus recursos o no son consistentes en usarlos, dos aspectos decisivos para poder modificar la conducta de un niño (a), recuerde, diversidad de recursos y consistencia son las claves del éxito para poder cambiar las conductas y no llegar a establecer patronos de maltrato infantil.

Por:

Mtro. Psic. Jorge L. González Q.

Mtro Psic. Gabriela Gpe. Téllez S.


Rev. 24/11/10

Cápsula informativa 1

Cápsula informativa 2

Cápsula informativa 3

Cápsula informativa 4

Cápsula informativa 5

Cápsula informativa 6

Cápsula informativa 7

Cápsula informativa 8

Bibliografía

Azar, S. T., Fantuzzo, J. W., & Twentyman, C. T. (1984). An Applied Behavioral Approach to Child Maltreatment: Back to Basics. Advances on Behavior Research and Therapy, 6, 3-11.

Bousha, D. M., & Twentyman, C. T. (1984). Mother-Child Interactional Style in Abuse, Neglect, and Control Groups: Naturalistic Observations in the Home. Journal of Abnormal Psychology, 93(1), 106-114.

Burgess, R. L., & Conger, R. D. (1978). Family Interaction in Abusive, Neglectful, and Normal Families. Child Development, 49, 1163-1173.

Chamberlain, P., Reid, J. B., Ray, J., Capaldi, D., & Fisher, P. (1992). DSM-IV Review.

Douglas, J., & Besharov, J. D. (1981). Toward Better Research on Child Abuse and Neglect: Making Definitional Issues an Explicit Methodological Concern. Child Abuse and Neglect, 5, 383-390.

Fantuzzo, J. W. (1990). Behavioral Treatment of the Victims of Child Abuse and Neglect. Behavior Modification, 14(3), 316-339.

Lorber, R., Felton, D. K., & Reid, J. B. (1984). A Social Learning Approach to the Reduction of Coercive Processes in Child Abusive Families: A Molecular Analysis. Advances on Behavior Research and Therapy, 6, 29-45.

Patterson, G. R., Reid, J. B., & Dishion, T. J. (1992). Antisocial Boys (1 ed. Vol. 4). Oregon: Castalia Publishing Company.

Patterson, G. R., Reid, J. B., Jones, R. R., & Conger, R. E. (1975). Families with Aggresive Children (1 ed. Vol. 1). Oregon: Castalia Publishing Company.

Reid, J. B. (1978). Observation in Home Settings (1 ed. Vol. 2). Oregon: Castalia Publishing Company.

Sulzer-Azaroff, B., & Mayer, R. (1987). Procedimientos del Análisis Conductual Aplicado con Niños y Adolescentes (2 ed.). México: Trillas.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

¿Cómo puede decir que no?...


entendiendo que yo empiezo cuando delimito a los demás en su interacción conmigo, por eso decir que No, y establecer límites a otros, es muy importante para mi asertividad. La asertividad se define como la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás. La persona asertiva conoce sus propios derechos y los defiende, respeta a los demás, por lo que no piensa ganar en una disputa o conflicto sino que busca de forma positiva los acuerdos.

En pocas palabras podemos decir que la persona asertiva es aquella que:

1.-Sabe decir "NO" o expresa su postura hacia algo:

Manifiesta su propia postura ante un tema, petición, demanda. Expresa un razonamiento para explicar/justificar su postura, sentimientos, petición. Expresa comprensión hacia las posturas, sentimientos, demandas del otro.

2.-Sabe pedir favores y reaccionar ante un ataque:

Expresa la presencia de un problema que le parezca debe ser modificado. Sabe pedir cuando es necesario. Pide clarificaciones si hay algo que no tiene claro.

3.-Sabe expresar sentimientos:

Expresa gratitud, afecto, admiración... Expresa insatisfacción, dolor, desconcierto...

Sabemos que nuestros defectos y virtudes son fruto de las experiencias y mensajes que en su día nos transmitieron los mayores que nos rodeaban y ahora somos nosotros quienes tenemos la responsabilidad, la obligación de influir en los más pequeños y educarlos según los patrones de conducta más adecuados y entre ellos está el de ser asertivos. La asertividad se aprende, no es innata. Se aprende con la práctica y debemos reconocer que es una obligación moral enseñarla y practicarla, tanto con nuestros compañeros como con nuestras figuras de autoridad.

Principios básicos para aprender a ser asertivos.

Para llegar a conseguir este fin de transmitir nuestros pensamientos y emociones, debemos tener en cuenta ciertos PRINCIPIOS BÁSICO. El ambiente influye en la autoestima de tal forma que a un niño que se le enseña a expresar de manera apropiada sus sentimientos y pensamientos, incrementará en él la seguridad en sí mismo. Otro aspecto a enfatizar es que vea en los adultos que lo rodean una práctica de lo que están enseñando, ya que los adultos se convierten en modelos a seguir para imitar este tipo de conductas.

Según lo que acabamos de decir, existen unas ACTITUDES GENERALES a tener en cuenta para educar en la asertividad y que además influyen en la construcción de una adecuada autoestima. Estas actitudes las podemos enunciar del siguiente modo:

1. Atención a las proyecciones: los adultos tendemos a proyectar nuestros propios temores y experiencias negativas en los hijos. Protegemos a los hijos cuando anteriormente hemos sufrido burlas y los hacemos desconfiados. Esta actitud la transmite el padre con sus actitudes, sus comentarios... (cuando estamos continuamente pendientes de lo que los demás dicen de nosotros...) A cambio, lo que debemos hacer es aceptar al niño con sus ideas y actitudes y dejarle tener las experiencias. El papel del adulto en este caso es transmitir al niño su opinión si éste la pide y únicamente limitarnos a aconsejar o contar nuestras propias experiencias huyendo de los planteamientos categóricos y del establecimiento de reglas.

2. No confundir un error puntual con una característica de la personalidad. Debemos cuidar los mensajes que dirigimos a los hijos y la forma de hacerlo. Alguien que de forma reiterada recibe el mensaje de que es malo, termina asumiendo ese rol, creyendo que realmente es malo porque además recibe el mensaje de alguien en quien confía que puede ser su madre, su padre o su maestro.

3. Las expectativas hacia los hijos deben ser razonables y adecuadas a su nivel y edad. A cada nivel madurativo le corresponden unas pautas de conducta. El problema para los hijos se presenta cuando se les exigen cosas para las que todavía no se encuentran preparados (determinadas responsabilidades...)

Entrenamiento asertivo

Algunos piensan que el entrenamiento asertivo vuelve a personas desagradables, irascibles y calculadoras, porque dicen lo que piensan, pero eso no es ser asertivo. La asertividad tiene la característica de permitirle a la persona negociar, expresando su sentir y encontrar puntos de acuerdo con las demás personas.

El entrenamiento asertivo ha demostrado ser efectivo en el tratamiento de la depresión, el resentimiento y la ansiedad derivada de las relaciones interpersonales, especialmente cuando tales síntomas han sido provocados por situaciones injustas. A medida que el individuo vaya volviéndose más asertivo empezará a reclamar el derecho a sentirse relajado y a ser capaz de dedicar tiempo sólo para sí mismo.

Tres estilos básicos de conducta interpersonal.

El primer paso en el entrenamiento de técnicas asertivas es identificar el estilo básico con el que uno cuenta o se comporta el cual puede ser:

1. Estilo agresivo. Son ejemplos típicos de este tipo de conducta la pelea, la acusación y la amenaza, y en general todas aquellas actitudes que signifiquen agredir a los demás sin tener para nada en cuenta sus sentimientos. La ventaja de esta clase de conducta es que la gente no pisa a la persona agresiva, la desventaja es que no quieren tenerla cerca.

2. Estilo pasivo. Se dice que una persona tiene una conducta pasiva cuando permite que los demás le impongan sus pensamiento, cuando no defiende sus intereses y cuando hace todo lo que le dicen sin importar lo que piense o sienta al respecto. La ventaja de ser una persona pasiva es que raramente se recibe un rechazo directo por parte de los demás; la desventaja es que los demás se aprovechan de uno y se acaba por acumular una pesada carga de resentimiento y de irritación.

3. Estilo asertivo. Una persona tiene una conducta asertiva cuando defiende sus propios intereses, expresa sus opiniones libremente y no permite que los demás se aprovechen de ella. Al mismo tiempo, es considerada con la forma de pensar y de sentir de los demás.

La ventaja de ser asertivo es que puede obtenerse lo que se desea sin ocasionar trastornos a los demás. Siendo asertivo se puede actuar a favor de los propios intereses sin sentirse culpable o equivocado por ello; igualmente dejan de ser necesarios la docilidad extrema, el ataque verbal o el reproche, y estas formas de actuación pasan a verse como lo que son, formas inadecuadas de actuación que crean dolor y estrés.

Antes de empezar a desarrollar una conducta asertiva hay que tener bien claro el hecho de que tanto el estilo de conducta agresivo como el pasivo, generalmente no sirven para lograr lo que se desea.

Lenguaje corporal

Otro paso en el entrenamiento asertivo es el desarrollo de un lenguaje corporal adecuado. A continuación se indican cinco reglas básicas que son convenientes practicar delante del espejo.

* Mantener contacto visual con su interlocutor.
* Mantener una posición erguida del cuerpo.
* Hablar de forma clara, audible y firme.
* No hablar en tono de lamentación.
* Para dar mayor énfasis a las palabras, utilizar los gestos y las expresiones del rostro.

Técnicas asertivas

Para llegar a ser una persona asertiva hay que aprender a evitar la manipulación. Inevitablemente, nos encontraremos con estrategias que intentarán impedir nuestros objetivos, desarrolladas por aquellos que pretenden ignorar nuestros deseos. Las técnicas que se describen a continuación son fórmulas que han demostrado ser efectivas para vencer dichas estrategias y que sirven perfectamente en las relaciones interpersonales de todos los jóvenes en sus situaciones cotidianas.

Técnica del disco roto. Repita su punto de vista con tranquilidad, sin dejarse ganar por aspectos irrelevantes (Sí, pero… Sí, lo sé, pero mi punto de vista es… Estoy de acuerdo, pero… Sí, pero yo decía… Bien, pero todavía no me interesa).

Técnica del acuerdo asertivo. Responda a la crítica admitiendo que ha cometido un error, pero separándolo del hecho de ser una buena o mala persona. (Sí, me olvidé de la cita que teníamos para comer. Por lo general, suelo ser más responsable).

Técnica de la pregunta asertiva. Consiste en incitar a la crítica para obtener información que podrá utilizar en su argumentación. (Entiendo que no te guste el modo en que actué la otra noche en la reunión. ¿Qué fue lo que te molestó de él? ¿Qué es lo que te molesta de mí que hace que no te guste? ¿Qué hay en mi forma de hablar que te desagrada?)

Técnica para procesar el cambio. Desplace el foco de la discusión hacia el análisis de lo que ocurre entre su interlocutor y usted, dejando aparte el tema de la misma. (Nos estamos saliendo de la cuestión. Nos vamos a desviar del tema y acabaremos hablando de cosas pasadas. Me parece que estás enfadado).

Técnica de la claudicación simulada (Banco de niebla). Aparente ceder terreno sin cederlo realmente. Muéstrese de acuerdo con el argumento de la otra persona pero no consienta en cambiar de postura (Es posible que tengas razón, seguramente podría ser más generoso. Quizá no debería mostrarme tan duro, pero…).

Técnica de ignorar. Ignore la razón por la que su interlocutor parece estar enfadado y aplace la discusión hasta que éste se haya calmado (Veo que estás muy trastornado y enojado, así que ya discutiremos esto luego).

Técnica del quebrantamiento del proceso. Responda a la crítica que intenta provocarle con una sola palabra o con frases lacónicas (Sí… no… quizá).

Técnica de la ironía asertiva. Responda positivamente a la crítica hostil (Gracias…).

Técnica del aplazamiento asertivo. Aplace la respuesta a la afirmación que intenta desafiarle hasta que se sienta tranquilo y capaz de responder a ella apropiadamente. (Prefiero reservarme mi opinión al respecto… No quiero hablar de eso ahora).

Estrategias de bloqueo

Cuando uno intenta ser asertivo, es posible que las personas que nos rodean intenten bloquear estas respuestas, que Ud. debe tener en cuenta para saber reaccionar ante ellas:

Reírse. Responder a su reivindicación con un chiste (¿Sólo tres semanas tarde? ¡Yo he conseguido ser todavía menos puntual!) Utilice en estos casos la técnica para procesar el cambio (Las bromas nos están apartando del tema) y la del disco roto (Sí…, pero).

Culpar. Culparle a usted del problema (Haces siempre la cena tan tarde que luego estoy demasiado cansado para lavar los platos) Utilice la técnica de la claudicación simulada (Puede que tengas razón, pero tú estás rompiendo tu compromiso de lavar los platos), o simplemente no se muestre de acuerdo (Las diez es una buena hora para lavar los platos)

Atacar. Consiste en responder a su afirmación con un ataque personal del siguiente tipo: "¿Quién eres tú para molestarte porque te interrumpan? ¡eres la fanfarrona más grande que conozco!" Las mejores estrategias en estos casos son la técnica de la ironía asertiva (Gracias) junto con la del disco roto o la de ignorar (Veo que estás de mal humor, ya hablaremos más tarde).

Retrasar. Su reivindicación es recibida con un "Ahora no, estoy demasiado cansado" o "Puede que en otra ocasión…" Utilice en estos casos la técnica del disco roto o insista en fijar una fecha para discutir el asunto.

Interrogar. Consiste en bloquear cada una de sus afirmaciones con una serie continuada de interrogantes: "¿Por qué te sientes así?… Todavía no sé por qué no quieres ir… ¿Por qué has cambiado de opinión?" La mejor respuesta es utilizar la técnica para procesar el cambio (Porque no es ese el problema. La cuestión es que no quiero ir esta noche).

Utilizar la autocompasión. Su reivindicación es recibida con lágrimas y con la acusación implícita de que usted es un sádico. Intente seguir adelante con su guión, utilizando la técnica del acuerdo asertivo (Sé que te resulta doloroso, pero tengo que resolverlo).

Buscar sutilezas. La otra persona intenta discutir sobre la legitimidad de sus sentimientos o sobre la magnitud del problema, etc., para así distraer su atención. Utilice en estos casos la técnica para procesar el cambio (Nos estamos entreteniendo en sutilezas y apartándonos de la cuestión principal), junto con la reafirmación de su derecho a sentirse como se siente.

Amenazar. Su interlocutor intenta amenazarle con frases como esta: "Si sigues con la misma cantaleta, vas a tener que buscarte otro novio" Utilice en estos casos la técnica del quebrantamiento del proceso (Quizá) y la de la pregunta asertiva (¿Por qué te molesta mi petición?) También puede utilizar la técnica para procesar el cambio (Eso suena a amenaza) o la de ignorar.

Negar. Consiste en hacerle creer que usted se equivoca: "Yo no hice eso" o "De verdad que me has malinterpretado" Reafírmese en lo que ha observado y experimentado y utilice la técnica de la claudicación simulada (Puede parecer que estoy equivocado, pero he observado que…).

Por: Lic. Víctor Hugo González Zavala.

Rev. 9 de Noviembre 2010.

Bibliografía

Castanyer, Olga. (1997) .La asertividad: expresión de una sana autoestima Ed. Desclée de Brouwer, 6ª edición.