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lunes, 19 de noviembre de 2012

La sobreprotección

es una estrategia que usan los padres que presentan confusión en el expresar amor; esto sucede cuando, como padres, mostramos nuestro cariño facilitándole a nuestros hijos sus tareas, evitando así que se esfuercen por conseguir algo que requieran, y por supuesto, ocurre también cuando les evitamos cualquier situación desagradable o les resolvemos los conflictos.



La sobreprotección se puede presentar en tres formas. La primera de ellas como conductas de evitación, es decir, los padres por no confrontar y lastimar al niño, terminan haciendo las cosas que por competencia y formación, son responsabilidad del hijo. La segunda, es por conductas de escape. Es decir, cuando ven a su hijo en una situación difícil, donde piensan que no podrá resolver, inmediatamente la terminan, y la resuelven, dejando a su hijo a un lado, y sin la posibilidad de aprender del suceso. La tercera forma, es cuando el padre por necesidad de demostrar afecto, se anticipa a las acciones requeridas de su hijo, y por ello termina resolviendo.

Es sin duda que en las tres formas de actuar, estamos limitando al niño a su exposición de su entorno, y por ende, generamos un atraso en su capacidad de adquirir nuevas habilidades, favoreciendo en él inseguridad. Esta puede ser manifestada, ya sea por conductas agresivas, o conductas de aislamiento social. Los padres que caen en estas prácticas deben ser apoyados psicológicamente, ya que en los tres tipos de sobreprotección, siempre verán a su hijo con lástima y necesidades, que incluso, el niño no necesita, haciendo que su éxito como padres se minimice. Si desea saber más los dejamos con nuestros especialistas en el programa de Nosotras Hablamos en el 830 AM en Radio Capital, los días Mártes a las 12 del día. Envíenos sus preguntas o comentarios www.accespecialistas.com

sábado, 3 de noviembre de 2012

La sobreprotección compensa





Las consecuencias emocionales que sufre un hijo no deseado pueden producir algunos trastornos afectivos a lo largo de la vida del niño. Todos los seres humanos requieren cubrir sus necesidades de afecto, seguridad, motivación, y existe mas posibilidades que sean cubiertas si existe aceptación por parte de los padres.

El no desear a un hijo, es un factor de riesgo importante para la presencia de problemas afectivos, más no es irreversible. Sus efectos no se pueden generalizar, ya que depende de cada menor, de su personalidad, fortalezas, redes de apoyo familiar, social, actitud de los padres en las diferentes etapas de su vida, así como del nivel de rechazo que se proyecte sobre ella o él.

Los primeros lazos afectivos son tan importantes como el propio cuidado físico. El afecto, es una necesidad que se centra en el contacto corporal a través de las caricias, abrazos, jugueteos, siendo el periodo más importante el que se da de manera inicial en la vida, el cual se le llama apego.

Algunos niños no viven un rechazo directo sino que viven una relación deficiente, y ambivalente. Esto conduce a una relación difícil, y a una identificación defectuosa, debido a que sus necesidades emocionales no fueron cubiertas. Esto dá como resultado un evidente abandono.

En otros casos, los niños recibe un cuidado excesivo, cayendo en la sobreprotección. Este exceso de cuidados es de carácter compensatorio, generado por culpas o por el rechaza del hijo desde el vientre. Esto se caracteriza por la recepción de atenciones innecesarias y asfixiantes. En los casos de sobreprotección, con mucha frecuencia, hay ausencia de disciplina, no existen estructuras determinadas, límites que le permitan al niño identificar las posibles consecuencias para que pueda asumir la responsabilidad de la toma de decisiones. En nuestro programa de radio usted podrá escuchar a varios especialistas hablando del tema, los dejamos con ellos y esperamos que lo disfruten.